HABITAR LA NOÓSFERA.

  

 Teilhard define a la noosfera como una zona virtual donde se concreta la noogénesis: el nacimiento y la evolución de la psiquis. En la noosfera tendrían lugar la totalidad de los fenómenos vinculados a la inteligencia.

La noosfera, siguiendo con el pensamiento de Teilhard, puede asociarse a la conciencia universal. Dicha conciencia emana de la energía del pensamiento y supone la realización del espíritu en el plano terrestre.



VITAMINAS PARA EL ESPÍRITU

EL CÍRCULO DE LA GENEROSIDAD.

  Cuenta Bruno Ferrero que cierto día un campesino golpeó con fuerza la puerta de un convento. Cuando el Hermano portero abrió, le extendió un magnífico racimo de uvas.

-          Querido hermano portero, éstas son las más bellas uvas producidas por mi viñedo. Y vengo aquí para regalárselas.

-          ¡Gracias! Las llevaré inmediatamente al Abad, que se alegrara con este ofrecimiento.

-          ¡No! Las he traído para ti.

-          ¿Para mí? El hermano se sonrojó porque consideraba que no merecía tan bello presente de la naturaleza.

-          ¡Si!, insistió el campesino. Porque siempre que golpee esta puerta tú me abriste. Cuando necesite ayuda porque la cosecha era destruida por la sequía, tu me dabas todos los días un pedazo de pan y un vaso de vino. Quiero que este racimo de uvas te traigan un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del milagro de Dios, que lo hizo nacer tan bello.

     El hermano portero puso el racimo frente a él y pasó la mañana entera admirándolo: era realmente lindo. Debido a esto, resolvió entregar el regalo al Abad, que siempre lo había estimulado con palabras de sabiduría.

 

     El abad se puso muy contento con las uvas, pero se acordó de que había en el convento un hermano enfermo y pensó: “Le daré el racimo, quizás pueda aportar algún alivio y alegría a su vida”.

 

     Y  así lo hizo. Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la habitación del hermano enfermo, porque éste reflexionó: “El hermano cocinero ha cuidado de mí durante tanto tiempo, alimentándome con lo mejor que tenía. Estoy seguro de que él se alegrara con esto”

 

     Cuando el hermano cocinero apareció a la hora del almuerzo, trayendo su comida, le entregó las uvas.

-          Son para ti, dijo el hermano enfermo. Como siempre estas en contacto con los productos que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.

    

     El hermano Cocinero quedó deslumbrado con la belleza del racimo e hizo que su ayudante observase la perfección de aquellas uvas. Tan perfectas, pensó, que nadie mejor que el hermano sacristán para apreciarlas, además en muchos monasterios lo consideraban un hombre santo, y como era el responsable de la custodia Del Santísimo Sacramento solo él sería capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.

 

     El sacristán, a su vez, obsequió las uvas al novicio más joven, para que este pudiera entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la creación. Cuando el novicio las recibió, su corazón se inundó de la Gloria del Señor, porque nunca había visto un racimo tan lindo. En ese momento se acordó de la primera vez que había llegado al monasterio y de la persona que con ese gesto le había facilitado y permitido estar hoy en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros, pensó en la persona que le había abierto la puerta.

     Así, poco antes de caer la noche, llevó el racimo de uvas al hermano portero.

 

-          Come y aprovecha, le dijo. Porque pasas la mayor parte del tiempo aquí solo y estas uvas te harán muy feliz.

El hermano portero sonrió,  comprendió que aquel presente le había sido realmente

destinado, saboreó cada una de las uvas de aquel racimo y durmió feliz.

 

De esta manera, el círculo fue cerrado, el círculo de felicidad y alegría que siempre se extiende en torno a las personas generosas. (Tomado de “El alquimista”, Paulo Coelho)



LA MULA Y EL POZO.

 

      Se cuenta de Fabio un campesino que tenía una mula ya vieja, pues había sido la herencia de su abuelo a su padre y de ése a él, Debido a que tiempos atrás había perforado un profundo hueco para un aljibe, el cual se secó y había dejado cubierto con chamizos por encima y como la mula de puro vieja también era medio ciega. En un lamentable descuido, la mula cayó en el pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, pero después de analizar cuidadosamente la situación, y de haber consultado con sus vecinos, creyó que no había modo de salvar al pobre animal y que lo único que se podía hacer en ese caso era sacrificar el animal en aquel sitio.

 

      El campesino pidió ayuda a sus vecinos y les solicitó la colaboración para sacrificar y enterrar la mula en el pozo y dejara de sufrir. Así fue que todos pala en mano se colocaron en círculo alrededor del pozo y empezaron a tirar paladas de tierra en el hueco.

 

     Al principio la mula se puso histérica, bramaba intensamente. Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando la tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente: a la mula se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre sus lomos ELLA DEBIA SACUDIRSE FUERTEMENTE Y SUBIRSE SOBRE LA TIERRA

 

      Así hizo la mula palazo tras palazo. ¡SACUDETE Y SUBE!. ¡SACUDETE Y SUBE! , ¡SACUDETE Y SUBE!, repetía la mula para alentarse a sí misma.

 

     No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la siutación, la mula luchó contra el pánico y la angustia y continuo SACUDIENDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando el nivel del piso. Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alento a continuar paleando con más cuidado. Poco a poco se pudo llegar hasta el pundo en la mula cansada, abatida y sucia pudo salir por sí mismo, de un brindo de las paredes de aquel pozo. La tierra que parecía que la enterraria, se convirtió en su bendición, todo por la menra en que ella enfrentó la adversidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



  ¿PUENTE O CERCA?

 Esta es la historia de Isidro, un campesino muy noble, muy recto y muy amable que con su mujer tuvo dos hijos varones y una finca que tenía la forma de un corazón y la partía una quebrada por toda la mitad, y por eso se llama “El corazón”. La sencillez, la laboriosidad y la honestidad de esta familia hizo que ellos llegarán a tener la mejor finca de la región. Siempre pensó que era bueno dar la mejor formación a sus hijos y como todos los padres los puso a estudiar pero sus hijos muy jóvenes ante la muerte de su madre dijeron a su padre:

-          No queremos estudiar, nos gusta el trabajo, nos gusta su compañía y creemos que más que ideas y datos aprendemos de las percepciones de las personas y de las cosas y somos capaces de defendernos con lo que Ud, nos ha enseñado del campo.

 

El padre a disgusto acepto la voluntad de sus hijos y efectivamente crecieron siendo unas personas intachables pero sobre todo muy unidos y muy colaboradores entre ellos. Cada día la suerte y la fortuna acompañaban esa finca.

 

Hasta que un mal día la esposa de este campesino murió, sus hijos juraron mantener la unión familiar y seguir adelante, la ausencia de la madre no se sintió: la casa permaneció limpia, llena de alegría como si estuviera habitada por muchas mujeres. Y la finca seguía creciendo hasta que otro mal día el campesino fue al médico y le dijo que tenía una enfermedad incurable y que sus días eran pocos:

 

-          Isidro no quiero engañarlo, lo tuyo es grave y lo mejor que puede decirle es que organice a sus hijos, hágales papeles porque a pesar de que ustedes se estiman tanto siempre donde hay plata hay envidia, hay odio, hay rencor y avaricia, es mejor que esos muchachos no se separen.

 

Isidro se tomó su tiempo de llegar al rancho y ante los reclamos de sus hijos de porque llegaba tarde y de su preocupación con llanto les contó lo que pasaba. Y les manifestó su deseo de al día siguiente hacer papeles de la finca “El corazón” repartirla siguiendo la quebrada pero los hijos se opusieron y le increparon por su intención, sin embargo el campesino insistió y rogó a sus hijos como última voluntad y así fue que quedó en papeles dividida, pero en la práctica jamás se dividió porque no había sino una sola casa.

 

Pasó el tiempo los muchachos muy unidos hasta que el menor decidió casarse y llevar a su mujer – una mujer arrogante, prepotente, orgullosa y pedante- a la casa, y ahí empezó el malestar del mayor quien optó por separar la casa con una pared y dejar que su hermano sufriera a su mujer. Así convivían hasta que el mayor también se casó con una mujer noble, sencilla, conciliadora, trabajadora que no fue del agrado de su cuñada, a raíz de los disgustos de estas dos mujeres ellos llegaron a pelearse hasta el punto de amenazarse con armas y lo normal eran los insultos, los chismes y las peleas.

 

 

                                                                                  

¿PUENTE O CERCA? (2)

 

 

El hermano mayor desesperado optó por construir en la parte que su padre le había dado una casa al otro lado del río, pero los problemas siguieron por la carretilla, por el perro, por el agua de la quebrada que fue desviada por el menor y así sufrián pensando en la promesa de su padre

Hasta que un día muy temprano en la casa del hermano mayor apareció alguien llamó a la puerta. Al abrir, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. Mucho gusto soy Chucho el carpintero "Estoy buscando trabajo", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda serle de ayuda".

"Sí", dijo el mayor de los hermanos, tengo un trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo, en aquella granja, ahí vive mi vecino, mejor dicho es mi hermano menor. y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros, ya no lo soporto

Estoy seguro que todo esto lo hace para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, de más de dos metros de alto, para no verlo nunca más.

El carpintero le dijo: Creo que comprendo la situación. Muéstreme dónde están la madera, los clavos y las herramientas y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir a comprar provisiones al pueblo.

El carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del atardecer, cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado con su trabajo. El granjero quedó, perplejo con lo que vio. No había ninguna cerca de dos metros; en su lugar había un puente. Un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una verdadera obra de arte.

En ese momento, su hermano menor, vino desde su granja, cruzando el puente, abrazó a su hermano, con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: Eres un gran hombre, por construir este hermoso puente después de lo que te he hecho, gracias y perdóname.

En silencio el carpintero guardó las herramientas y se dispuso a marchar, cuando Luis, el hermano que le había contratado grito: ¡No te vayas espera!, quédate, tengo muchos proyectos para ti.

-Me gustaría quedarme dijo el carpintero, pero tengo muchos puentes por construir.

“Dios y el hombre estaban separados por un abismo, pero como el carpintero, Jesucristo en la cruz se ofreció como puente. Tú no tienes que hacer nada, el puente ya está ahí. Crúzalo y podrás recibir el abrazo restaurador de Dios”

 

 

 

 

LA MUJER Y LA CUEVA.


 

 

 


      Cuenta la leyenda de una mujer pobre que vivía de las limosnas y que como le gustaba inspirar compasión, había dado en andar con su niño en los brazos, envuelto en un delantal. Un día pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía:

- “Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo esencial”, y como era su costumbre de andar renegando, atizaba palazos a quien así le hablaba. Pero en silencio viendo que no había nadie, se acercó un poco más y volvió a escuchar: “Es tú oportunidad, pero recuerda algo: después que salgas, la puerta se cerrara para siempre”. Por lo tanto, aprovecha, pero no te olvides de lo esencial.

       La mujer un tanto desconfiada entró en la caverna y quedó deslumbrada, allí nada más en la entrada ya encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, como loca metía en su delantal lo que más podía, y se le vino la idea de que en pañolón en que cargaba a la criatura que ya le estorbaba, podía hacerse a más joyas, puso al niño en el piso y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal. Pronto comprendió que entre más profundo entraba mejor eran las riquezas, desató lo amarrado y empezó a juntas joyas más valiosas

La voz misteriosa habló nuevamente.

- Tienes solo tres minutos.

      Agotandose los tres minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, arrastrando sus dos paquetes, corrió hacia fuera de la caverna y ella que salta fuer y la puerta se cerró. Obnubilada por tanta joya, miró a su alrededor y recordó, entonces, que algo se le había quedado allá y la puerta estaba cerrada para siempre.

Dicen que fue una mujer poderosa, que la riqueza duró toda su vida, pero que la desesperación la tristeza, la amargura la acompañaron también para el resto de su vida! .

Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir, en este mundo, y una voz siempre nos advierte:

- Y no te olvides de lo esencial! Y lo esencial es lo interior, es decir, la relación con Dios, los valores espirituales, la oración, la vigilancia, la familia, los amigos, la propia vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo esencial siempre se queda a un lado.

Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial ! Los tesoros del corazón!. Que jamás nos olvidemos que la vida en este mundo, pasa rápido y que la muerte llega inesperadamente. Y que cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones.

Ahora ...piensa por un momento que es lo esencial en tu vida...por favor... NUNCA LO OLVIDES!!!

En un mundo sumergido en los falsos bienes, en una ley que se basa en el gusto o disgusto, el ser humano debe mirar su interior y vivir según lo que le dicta sus dimensiones más profundas, donde uno está solo con Dios.

 

 

 

 

 

 

Elipse: 5PARABOLA DEL AGUILA

“Erase una vez, que un hombre desplazado de su tierra caminaba por un bosque desconocido en nuevas tierras encontró un avechucho y como le vio dos patas, un pico, dos alas y plumas pensó que era lo que él conocía: una gallina. Se lo llevo a su casa y obviamente lo puso en el corral con las gallinas, veía que difícilmente comía pues su pico encorvado no le permitía, sus garras no se acomodaban al piso del gallinero, pero lo obligaba y pronto más o menos aprendió a comer la comida que los pollos comían, y a comportarse como estos. Así hasta que un día un joven estudiante de ciencias agropecuarias pasó por allí y este dialogo se dio:

 

-          ¿Señor, Ud. no se sabe que pájaro es este?

-          Una gallina su merced, es una gallina

 

Aterrado el joven al ver que el rey de todas las aves y de los pájaros tenía que permanecer allí encerrada en el corral con los pollos preguntó al campesino por qué lo hacía

-          Por qué es una gallina – respondió- le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, nunca ha aprendido otra cosa.

-          No, es un águila, puede que se comporte como gallina pero tiene corazón de águila y, con toda seguridad, se le puede enseñar a volar que es lo mejor que él sabe hacer

-          No mi amigo, nunca ha aprendido a volar, se conduce como los pollos y por tanto ya no es un águila como Ud. Dice.

Después de discutir un poco los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el águila volara. El estudiante la cogió en brazos suavemente, la miró a los ojos y le dijo: “TU PERTENECES AL CIELO, NO A LA TIERRA, ABRE TUS ALAS Y VUELA”

 

El águila, sin embargo, estaba confusa; no sabía ni entendía lo que le decía y, al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.

 

El campesino se reía. Sin desanimarse, al día siguiente, el estudiante llevó al águila al tejado de la casa y la animo diciéndole: “ERES UN AGUILA. ABRE LAS ALAS Y VUELA. MIRA TU INTERIOR. ERES UN AGUILA” Pero el águila tenía miedo de algo, quizás de su yo interior y de ese mundo desconocido del que oía y saltó una vez más en busca de la comida de los pollos.

 

Ante la incredulidad del campesino el estudiante se levantó muy temprano al tercer día, no había salido el sol, sacó al águila del corral, le puso un capuchón y la llevó a la montaña más alta de la comarca. Una vez allí, acarició al águila, la alzó para que sintiera el aire y la animó diciéndole: “ERES UN AGUILA,  SIEMPRE SERAS UN AGUILA Y PERTENECES A ESTE MUNDO. AHORA ES LA HORA DE QUE ABRAS TUS ALAS Y VUELES”

 

El águila se incomodó, él le zafó el capuchón y ella miró alrededor, hacia la granja, hacia el corral, hacia arriba hacia el cielo; pero seguía sin volar. Entonces el estudiante le cogió su cara se la puso de frente al sol; ella empezó a temblar, a abrir lentamente sus alas, él le dijo:  “TU PERTENECES AL CIELO, NO A LA TIERRA, ABRE TUS ALAS Y VUELA”  y finalmente con un chillido triunfante voló alejándose en los cielos.

 

Cuentan que de cuando en cuando se la ve por los lados del corral asustando a los pollos con su vuelo. Es posible que ella recuerde a los pollos con nostalgia, pero que se sepa el águila nunca jamás ha vuelto a comer comida de pollos, ni a vivir vida de pollos, porque a pesar de todo tenía un corazón de águila que ese día despertó.

 

 

Elipse: 6¿DE QUE TE QUEJAS?

 

 

En Alguna ocasión, un hombre, camino a su trabajo terriblemente malhumorado iba pensando: “Ya no aguanto más, que fastidio la misma gente camino a casa, llego a mi casa y la misma comida para cenar, ni siquiera paz tengo para entrar al baño pues mi hija de apenas año y medio se me prende y no me deja mover  porque quiere jugar conmigo. Nadie me entiende.  Mi padre en las noches con su llamadera dándome consejos, mis clientes con sus reclamos,  no más clientes, esposa,  padre, hija me vuelven loco… quiero la paz. Y en ese momento vio a una joven que dormía en el bus y pensó, pero en medio de todo creo que nadie tiene el sueño que yo tengo, eso sí pongo la cabeza en la almohada y hasta el otro día, definitivamente me olvido de todo.

 

Esa noche acordándose de lo que había pasado en la mañana rumbo a su trabajo se quedó profundamente dormido y esto pasó en su sueño:

 

-          Hola, vengo por ti.

-          ¿Por quién, por mí?  ¿Quién eres tú? ¿Cómo entraste?, ¿Quién te hizo pasar?

-          Me manda Dios, por ti. Dice que escuchó tus quejas esta mañana y que tienes razón, es hora de descansar.

-          Hey, no eso no es posible para que so pase… yo tendría que estar….

-          Aja así es, lo estás. Ya no te preocuparás por ver a la misma gente, no tendrás que soportar más a tu mujer y sus guisos, tu hija ya no te fastidiará y menos tu padre con sus consejos.

-          No, no era para tanto, ¿Qué va a pasar con todo?

-          ¿Con todo qué?

-          Con mi trabajo, con mi familia

-          Ah, no te preocupes Dios es sabio y sabe cómo hace las cosas. En tu empresa ya contrataron a otra persona para ocupar tu puesto, y por cierto está muy feliz porque no tenía trabajo y le pagan menos que a ti.

-          No, no puede ser. ¿Y mi esposa, mi hija?

-          Dios es sabio, Él sabe lo que hace. A tu esposa  le será dado un hombre, más joven que tú, que la quiere, la respeta y la admira por sus cualidades; además acepta con gusto todos los guisos sin reclamarle nada, hasta repite. Se preocupa muchísimo por tu hija y la quiere como si fuera de él, por muy cansado que llegue del trabajo, juegan a los caballitos, la lleva a hombros, le dedica tiempo y son muy felices.

-          No, no puedo estar muerto

-          Pero si tu lo pediste, sus palabras lo produjeron , lo siento la decisión ya fue tomada y debemos irnos.

-          No espera… ¿eso significa que jamás volveré a recibir el beso en la mejilla de mi bebe?

-          Si jamás

-          Ni escucharé más el te amo de mi esposa cuando se duerme?

-          Aja así es

-          Ni sentiré más el abrazo de oso de mi padre cuando nos visita

-          Tampoco.

-          No, nooo, no quiero morir, quiero vivir, quiero llegar a viejo junto a mis esposa, no, no quiero morir todavía.

-          Pero esta mañana era lo que querías, pedias descansar y ahora ya tienes descanso eterno, duerme duerme para siempre.

-          No no quiero por favor Dios

-          ¿Qué te pasa mi amor? ¿Tienes pesadillas? – dijo mi esposa despertándome

La mire fijamente  y le dije:

-          No fue una pesadilla, fue otra oportunidad para disfrutar de ti, de mi bebé, de mi familia, de todo lo que Dios creo,

-          ¿Qué te pasa mi amor? ¿Seguro estas bien? Hasta mañana.

 

 


 

 

 

Pergamino: vertical: Muy seguramente todos hemos visto la película GLADIADOR y otros más veteranos hemos visto ESPARTACO, pues bien la lección que vamos a tener hoy vamos a deducirla de la historia que se nos cuenta en esta película.  Se trata de la historia de un personaje  (que no necesariamente es un ser de carne y hueso como vamos a ver adelante) que se cree era un gladiador que no había nacido esclavo sino que los romanos lo hicieron esclavo, en aquellos tiempos: el año 71 a. c,  este personaje condujo a los esclavos a una rebelión. Estos vencieron durante dos veces a las famosas y poderosas legiones romanas, el ejercito más poderoso que ha existido en la historia, lo cual además de ser deshonroso para el emperador, políticamente era inconveniente, en fin el cuento es que al fin el emperador, por medio del general Marco Crasso,  por medio de una emboscada los venció en una batalla y después de un tiempo de tenerlos sitiados.  Antes de llevarlos a la prisión el general se dirige a los mil sobrevivientes de la batalla y les dice: “Habéis sido esclavos. Seréis esclavos de nuevo. Pero la misericordia de las legiones romanas os evitara la justa pena de muerte en crucifixión. Solo podéis salvar vuestras vidas con un acto: debéis entregarme al esclavo Espartaco, pues no lo conocemos de vista”

Al cabo de una larga pausa y en la que el silencio fue reinante, y así por varias ocasiones seguidas; hasta en una de ellas un hombre (¿Espartaco?) se levanta y dice: “Yo soy Espartaco”. Pero el hombre que está al lado se levanta y dice: “Yo soy Espartaco”. El siguiente hombre también se levanta y dice: “No, yo soy Espartaco”. Al cabo de un minuto, y ante el desconcierto del general, todos los mil hombres se han levantado y están en pie”. 

No importa si la historia es apócrifa o no: nos enseña una verdad profunda. Cada hombre, al ponerse de pie, escogió la muerte. El ejercito de Espartaco no profesaba lealtad al hombre Espartaco, sino a la VISION COMPARTIDA que Espartaco inspiraba: la idea de que podían ser hombres libres. Esta VISION era tan compulsiva que ningún hombre podía abandonarla para regresar a la esclavitud. 

Una visión compartida es eso: una fuerza en el corazón de la gente, una fuerza de impresionante poder. No es una idea, ni siquiera es una idea tan importante como la de la libertad. Puede la idea inspirar la visión, pero tiene que ser una idea tan convincente como para lograr el respaldo de más de una persona y dejar de ser una abstracción. Es algo palpable. La gente comienza a verla como si existiera. POCAS FUERZAS HUMANAS SON TAN PODEROSAS COMO UNA VISION COMPARTIDA. 

Algunos dicen que nunca se supo si Espartaco fue un hombre real, algunos dicen que solo fue una leyenda, otros que fue un grupo, otros que una sigla de un movimiento, pero lo que si es cierto es que lograron desestabilizar al gran imperio romano y a largo plazo alcanzar la humanidad, no solo para esos mil soldados, que muy seguramente murieron sino para millares de esclavos que siguen viendo en ESPARTACO el ideal de la libertad.

 

ESPARTACO O LA VISIÓN COMPARTIDA

Elipse: 7

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

EL REY Y LOS SABIOS

1- Elipse: 8El ermitaño rico

 

 

Eran aquellos tiempos en los que la tierra estaba dominada por cuatro o cinco monarcas, tan poderosos que hasta disponían de la vida de la gente. Ese poder no se lo daba otra cosa que la posesión y acumulación de tierras que de generación en generación hacían.

 

Esta historia le ocurrió a uno de ellos que anhelaba ser sabio, pero desgraciadamente creía que el tener bienes le aseguraba ser sabio. Un día se enteró de que en las montañas había un ermitaño que por su sabiduría la gente lo consideraba santo. El viejo ermitaño fue invitado a visitar la corte del Rey para departir con él, pues él rey pensaba que no podía haber alguien como él, y este dialogo se dio:

-          Envidio a un hombre Santo como tú, que se contenta con tan poco – dijo el soberano.

-          Yo, envidio a Vuestra Majestad que se contenta con menos de lo que yo me contento – respondió el ermitaño

 

Un tanto molesto y herido en su orgullo, pues la verdad en ese momento era el que más tierras y bienes poseía. Le increpó:

 

-          ¿Cómo puedes decirme eso, cuando todo el país me pertenece, mis soldados tardan mucho en llegar a las fronteras de mis tierras? – dijo el rey ofendido

-          Justamente por eso. Yo en cambio suyo tengo la música de las esferas celestes, los ríos y las montañas del mundo entero, la luna y el sol. Me basta unos instantes de tirarme en el cualquier prado mirar al cielo, contemplarlo y gozarlo lo que Dios a cada instante me regala con generosidad. – dijo algo temeroso el ermitaño

-          Pero no te pertenecen no son tuyos. Respondió el rey

-          Quizas no, pero vuestra majestad solo posee este reino al que está amarrado como un ancla y no los puede gozar por el temor a perderlo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL REY Y LOS SABIOS

Elipse: 92.El sepulturero sabio

 

                                                                                       

 

Cierto rey de España, en los tiempos en que este país había esclavizado y sometido un continente entero, lo cual solo había sido posible por la manera cruel como habían procedido con multitud de indígenas debiles e ingenuos y como se mantenía gracias a la herencia de sus antepasados, él también se sentía muy orgulloso de sus antepasados.

 

Cierta vez caminaba con su comitiva – que era bastante grande- a las que les exigía dirigrise con expresiones de adoración y de rendición, iba por un campo de Aragón, en donde habitan personas que son muy inteligentes y no son fáciles de dominar. Paseaba por allí con la intención de dar con los restos de su padre, del que se decía que había muerto por allí en una batalla, pero no se sabía exactamente en que lugar, sospechaban que estaría entre los restos de muchos de los hombres que habían servido de soldados para acumular más tierras a favor del rey.

 

Según le indicaron los recelosos habitantes de esa región se dirigió a un sitio en donde un hombre revolvía una enorme acumulación de huesos, y él rey le dijo:

 

-          Que estas haciendo ahí?

 

-          Honrada sea vuestra altísima majestad  dijo el hombre- Vera dignísimo Rey, cuando supe que el Rey de España venía por aquí, decidí buscar y recoger los huesos de vuestro fallecido padre para entregároslos.

 

El rey un tanto entusiasmado le dijo:

-          Daos prisa entregádmelos pues me pertenecen – a lo cual el hombre sabio respondió:

-          Imposible vuestra Majestad, lo siento pues por más que los busco, no consigo encontrarlos: son iguales a los huesos de los campesinos, de los pobres, de los mendigos y de los esclavos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elipse: 100EL REY Y LOS SABIOS

3. El amigo de los animales

 

Un poderoso monarca  que como todos los humanos sufría de terribles dolores en la espalda, tanto que ya no podía montar en sus caballos, salir a la guerra, perseguir doncellas en los poblados y ni siquiera dormir. Llamó a un santo padre, de quien decía tenía el poder de la curación, que sabía más que todos los médicos de la corte reunidos de esa época. Ellos habían examinado el cuerpo del monarca y aparentemente todo su cuerpo estaba bien, sin embargo su dolor se resistia.

 

Hagamos esto con la ayuda de Dios, el nos ayudará  a entender la extraña razón de estos dolores de vuestra majestad - dijo el hombre santo. Para empezar sugiero que vuestra majestad se confiese ahora.

-          Valiente curandero me han traído, ¿Qué tiene que ver mi dolor con lo que ordenas?

-          Este mandamiento hace al hombre enfrentar sus poblemas, lo libera de muchas culpas y además lo coloca en la condición que ha de estar: un simple mortal.

Molesto por tener que, no solamente pensar en tantos problemas, y en poner en oídos de quien fuera tanto horror que había causado. Le dijo:

-          Desaparece de mi vista, ve a buscar el alivio a mi dolor, no quiero hablar de estos temas; necesito alquien que me cure sin hacer preguntas

-          Temeroso de ser llamado de nuevo y no haber encontrado quien curara al Rey, fue en busca de quien podía hacer el trabajo como el rey lo demandaba. Al cabo de un día se volvió a presentar en la corte, pero esta vez con otro hombre

-          Sin dejar de creer que la palabra puede aliviar el dolor pues ayuda a descubrir el camino acertado para la cura. Pero como vuestra majestad se niega a hablar y no desea conversar yo no puedo ayudarlo, pero le he traído a alguien de quien usted necesita, este es mi amigo el veterinario que no acostumbra ni exige hablar a sus pacientes.

Cuentan que antes de ser pasado al patíbulo por insolente, los dolores se llevaron primero al rey a la tumba.

 

 

EL REY Y LOS SABIOS

4. El médico del alma

 

Deseoso de estar seguro de cualquier tipo de muerte, de tener en sus manos la cura a todos los posibles males, un rey formo una comitiva de médicos que le acompañaran y que estuvieran pendientes de su salud, pues tenía miedo a morir tan joven. Queriendo asegurar su salud pensó en recompensar y asegurar los servicios del más necesario de todos los especialistas y fue así que le pidió a aquella comitiva que decidieran cuál era la parte más importante del cuerpo.

 

El ENDOCRINOLOGO, se presentó presumió de sus estudios y afirmó:

-          Las glándulas, porque ellas regulan las funciones

-          El NEUROLOGO dijo que los nervios, el sistema linfatico y otras partes eran más importantes, pues que sería de las glándulas sin el sistema nervioso, solo bolsas inútiles en el cuerpo

-          El CARDIOLOGO, creyendo tener el asunto y la verdad absoluta dijo: El corazón, pues todos sabemos y nadie puede contradecir que sin este órgano nada funciona, ni glándulas, ni nervios

-          El NUTRICIONISTA, que era el más joven de aquellos aseguro que era el estomago por que de la calidad de alimentos ni el más poderoso corazón se libra,

-          En un rincón de la sala el más anciano de todos oía en silencio y con paciencia y como no llegaban a ningún acuerdo después de muchas argumentaciones que ya rayaban en lo tonto, pidió la palabra y les dijo:

-          - Todas las que han sido nombradas son fundamentales para la vida, son fundamentales para dar larga vida al rey  o a cualquier humano, si falta alguna de ellas el cuerpo muere . Sin ambargo, la más importante no se puede ver, , es ese canal que une al oído con la lengua.

Todos repasaban sus lecciones de fisiología, de anatomía, volvían a traer los cuerpos del anfiteatro a sus mentes y ninguno atinaba cual canal podía ser

El sabio les dijo:

-          No os esforcéis, no existe en forma física y de eso sabemos todos no por médicos sino por sabios, es el canal de la prudencia cuando se tienen problemas en el el hombre pasa a decir cosas que no oyo, y no solamente muere el cuerpo sino que el alma queda condenada para siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cachorros en venta

Una historia que nos invita a aceptarnos y amarnos tal como somos


El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que decía: "Cachorritos en venta". 
Esta clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando cual era el precio de los perritos. 

El dueño contesto que oscilaba entre $30 y $50. El niño metió la mano en su bolsillo, sacó unas monedas y dijo: "Sólo tengo $2.37, ¿puedo verlos?". 

El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niño inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba y preguntó que le pasaba. 

El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida. 

El niño se emocionó mucho y exclamó: "¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!". 

Pero el hombre replicó: "No, tú no vas a comprar ese cachorro, si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo". 

El niño entonces se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: "Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo". "Le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado completo". 

El hombre insistió contestando: "Tú en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. Él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos". 

El niño se agachó y se levantó la pierna de su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo: "Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda". 

El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron de lagrimas. Sonrió sonrió y dijo: "Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú". 

En la vida no importa quien eres, sino que alguien te aprecie por lo que eres, y te acepte y te ame incondicionalmente. Un verdadero amigo es aquel que llega cuando el resto del mundo se ha ido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA LIBRETA DE NUESTRAS VIDAS


Un día, hace mucho tiempo, un hombre desplazado de su tierra llegó a un lugar desconocido para él, y recorriendo lo que creía era un parque, el hombre entró en aquella colina y caminó lentamente entre los árboles; dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor, era en verdad bello pero también misterioso, de pronto algo le llamó mucho la atención: unas piedras blancas.

Se acercó respetuosamente a una de ellas y sobre una de las piedras, descubrió aquella inscripción: “Aquí yace Abdul Tareg, vivió cinco años, seis meses, dos semanas y tres días”.


Se sobrecogió un poco al darse cuenta que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estuviera enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta que la piedra de al lado tenía también una inscripción. Se acercó a leerla; decía: “Aquí yace Yamin Kalib”, vivió tres años, ocho meses y tres semanas y luego otra...


El hombre se sintió terriblemente abatido. Ese hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una leyó las lápidas: Eliahu, Hakim, y muchas más; todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que más le conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los seis años.


Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a meditar. De pronto advirtió que el cuidador del cementerio, lo había observado y se acercaba a él. "¿Qué pasa con este pueblo?, preguntó el hombre… ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?”, le preguntó al cuidador.


El anciano respondió: ¿Niños muertos?, ah ya…Puede usted serenarse. Lo que sucede es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta. Y es tradición entre nosotros que a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y comience a anotar en ella: a la izquierda, - en ese momento el cuidador sacó la suya y le mostro una columna - qué fue lo disfrutado en los pequeños y grandes detalles... y aquí, a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo interior, la felicidad, a pesar de las adversidades. Las tumbas que usted ve aquí, no son de niños, sino de adultos; y el tiempo de vida que dice la inscripción de la lápida, se refiere a la suma de los momentos que duró la verdadera felicidad de cada una de las personas que descansan en este lugar”.

“Así pues –prosiguió el anciano dando una palmada en la espalda de su interlocutor-, cuando alguien muere, es nuestra costumbre tomamos su libreta, la abrimos y sumamos el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque es, amigo caminante, el único y verdadero tiempo vivido. En cada detalle, en los buenos y también en aquellos amargos momentos que hemos traducido como tiempos en que vivimos llenos de esperanza por sabernos amados por Dios, por descansar nuestra alma en el gozo que nos ofrece su cuidado, es el tiempo que dura nuestra felicidad, y es el tiempo que dura la verdadera plenitud de nuestra vida”.

 

REFLEXIÓN
¿Has contado el tiempo de tu felicidad? ¿Cuánto anotarías en la libreta de tu vida? ¿Cuál es tu actitud frente a los momentos amargos? ¿Cómo los capitalizas para que sean favorecedores de plenitud?
En tus manos hay una libreta, ¡comienza a llenarla con lo mejor de ti y no dejes de hacerlo!

 





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