Teilhard define a la noosfera como una zona virtual donde se concreta la noogénesis: el nacimiento y la evolución de la psiquis. En la noosfera tendrían lugar la totalidad de los fenómenos vinculados a la inteligencia.
La noosfera, siguiendo con el
pensamiento de Teilhard, puede asociarse a la conciencia universal. Dicha
conciencia emana de la energía del pensamiento y supone la realización del
espíritu en el plano terrestre.
VITAMINAS PARA EL ESPÍRITU

EL CÍRCULO DE LA GENEROSIDAD.
Cuenta Bruno Ferrero que cierto día un campesino golpeó con fuerza la puerta de un convento. Cuando el Hermano portero abrió, le extendió un magnífico racimo de uvas.
-
Querido
hermano portero, éstas son las más bellas uvas producidas por mi viñedo. Y
vengo aquí para regalárselas.
-
¡Gracias!
Las llevaré inmediatamente al Abad, que se alegrara con este ofrecimiento.
-
¡No! Las
he traído para ti.
-
¿Para mí?
El hermano se sonrojó porque consideraba que no merecía tan bello presente de
la naturaleza.
-
¡Si!,
insistió el campesino. Porque siempre que golpee esta puerta tú me abriste.
Cuando necesite ayuda porque la cosecha era destruida por la sequía, tu me
dabas todos los días un pedazo de pan y un vaso de vino. Quiero que este racimo
de uvas te traigan un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del
milagro de Dios, que lo hizo nacer tan bello.
El hermano portero puso el racimo frente a
él y pasó la mañana entera admirándolo: era realmente lindo. Debido a esto,
resolvió entregar el regalo al Abad, que siempre lo había estimulado con
palabras de sabiduría.
El abad se puso muy contento con las uvas,
pero se acordó de que había en el convento un hermano enfermo y pensó: “Le daré
el racimo, quizás pueda aportar algún alivio y alegría a su vida”.
Y
así lo hizo. Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la
habitación del hermano enfermo, porque éste reflexionó: “El hermano cocinero ha
cuidado de mí durante tanto tiempo, alimentándome con lo mejor que tenía. Estoy
seguro de que él se alegrara con esto”
Cuando el hermano cocinero apareció a la
hora del almuerzo, trayendo su comida, le entregó las uvas.
-
Son para
ti, dijo el hermano enfermo. Como siempre estas en contacto con los productos
que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.
El hermano Cocinero quedó deslumbrado con
la belleza del racimo e hizo que su ayudante observase la perfección de
aquellas uvas. Tan perfectas, pensó, que nadie mejor que el hermano sacristán
para apreciarlas, además en muchos monasterios lo consideraban un hombre santo,
y como era el responsable de la custodia Del Santísimo Sacramento solo él sería
capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.
El sacristán, a su vez, obsequió las uvas
al novicio más joven, para que este pudiera entender que la obra de Dios está
en los menores detalles de la creación. Cuando el novicio las recibió, su
corazón se inundó de la Gloria del Señor, porque nunca había visto un racimo
tan lindo. En ese momento se acordó de la primera vez que había llegado al
monasterio y de la persona que con ese gesto le había facilitado y permitido
estar hoy en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros,
pensó en la persona que le había abierto la puerta.
Así, poco antes de caer la noche, llevó el
racimo de uvas al hermano portero.
-
Come y
aprovecha, le dijo. Porque pasas la mayor parte del tiempo aquí solo y estas
uvas te harán muy feliz.
El hermano portero sonrió,
comprendió que aquel presente le había sido realmente
destinado, saboreó
cada una de las uvas de aquel racimo y durmió feliz.
De esta manera, el círculo fue cerrado, el círculo de felicidad y
alegría que siempre se extiende en torno a las personas generosas. (Tomado de
“El alquimista”, Paulo Coelho)

LA
MULA Y EL POZO.
Se cuenta de Fabio un campesino que tenía
una mula ya vieja, pues había sido la herencia de su abuelo a su padre y de ése
a él, Debido a que tiempos atrás había perforado un profundo hueco para un aljibe,
el cual se secó y había dejado cubierto con chamizos por encima y como la mula
de puro vieja también era medio ciega. En un lamentable descuido, la mula cayó
en el pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió
para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición,
pero después de analizar cuidadosamente la situación, y de haber consultado con
sus vecinos, creyó que no había modo de salvar al pobre animal y que lo único
que se podía hacer en ese caso era sacrificar el animal en aquel sitio.
El campesino pidió ayuda a sus vecinos y
les solicitó la colaboración para sacrificar y enterrar la mula en el pozo y
dejara de sufrir. Así fue que todos pala en mano se colocaron en círculo
alrededor del pozo y empezaron a tirar paladas de tierra en el hueco.
Al principio la mula se puso histérica,
bramaba intensamente. Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban
paleando la tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente: a la mula se le
ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre sus lomos ELLA DEBIA
SACUDIRSE FUERTEMENTE Y SUBIRSE SOBRE LA TIERRA
Así hizo la mula palazo tras palazo.
¡SACUDETE Y SUBE!. ¡SACUDETE Y SUBE! , ¡SACUDETE Y SUBE!, repetía la mula para
alentarse a sí misma.
No importaba cuan dolorosos fueran los
golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la
siutación, la mula luchó contra el pánico y la angustia y continuo SACUDIENDOSE
Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando el nivel del piso. Los hombres
sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alento a continuar
paleando con más cuidado. Poco a poco se pudo llegar hasta el pundo en la mula
cansada, abatida y sucia pudo salir por sí mismo, de un brindo de las paredes
de aquel pozo. La tierra que parecía que la enterraria, se convirtió en su
bendición, todo por la menra en que ella enfrentó la adversidad.

¿PUENTE
O CERCA?
Esta es la historia de Isidro, un campesino muy noble, muy recto y muy amable que con su mujer tuvo dos hijos varones y una finca que tenía la forma de un corazón y la partía una quebrada por toda la mitad, y por eso se llama “El corazón”. La sencillez, la laboriosidad y la honestidad de esta familia hizo que ellos llegarán a tener la mejor finca de la región. Siempre pensó que era bueno dar la mejor formación a sus hijos y como todos los padres los puso a estudiar pero sus hijos muy jóvenes ante la muerte de su madre dijeron a su padre:
-
No queremos estudiar, nos gusta el trabajo, nos gusta su compañía y
creemos que más que ideas y datos aprendemos de las percepciones de las
personas y de las cosas y somos capaces de defendernos con lo que Ud, nos ha
enseñado del campo.
El padre a disgusto acepto la voluntad de sus hijos y efectivamente
crecieron siendo unas personas intachables pero sobre todo muy unidos y muy
colaboradores entre ellos. Cada día la suerte y la fortuna acompañaban esa
finca.
Hasta que un mal día la esposa de este campesino murió, sus hijos
juraron mantener la unión familiar y seguir adelante, la ausencia de la madre
no se sintió: la casa permaneció limpia, llena de alegría como si estuviera
habitada por muchas mujeres. Y la finca seguía creciendo hasta que otro mal día
el campesino fue al médico y le dijo que tenía una enfermedad incurable y que
sus días eran pocos:
-
Isidro no quiero engañarlo, lo
tuyo es grave y lo mejor que puede decirle es que organice a sus hijos, hágales
papeles porque a pesar de que ustedes se estiman tanto siempre donde hay plata
hay envidia, hay odio, hay rencor y avaricia, es mejor que esos muchachos no se
separen.
Isidro se tomó su tiempo de llegar al rancho y ante los reclamos de sus
hijos de porque llegaba tarde y de su preocupación con llanto les contó lo que
pasaba. Y les manifestó su deseo de al día siguiente hacer papeles de la finca
“El corazón” repartirla siguiendo la quebrada pero los hijos se opusieron y le
increparon por su intención, sin embargo el campesino insistió y rogó a sus hijos
como última voluntad y así fue que quedó en papeles dividida, pero en la
práctica jamás se dividió porque no había sino una sola casa.
Pasó el tiempo los muchachos muy unidos hasta que el menor decidió
casarse y llevar a su mujer – una mujer arrogante, prepotente, orgullosa y
pedante- a la casa, y ahí empezó el malestar del mayor quien optó por separar
la casa con una pared y dejar que su hermano sufriera a su mujer. Así convivían
hasta que el mayor también se casó con una mujer noble, sencilla, conciliadora,
trabajadora que no fue del agrado de su cuñada, a raíz de los disgustos de
estas dos mujeres ellos llegaron a pelearse hasta el punto de amenazarse con
armas y lo normal eran los insultos, los chismes y las peleas.
¿PUENTE O CERCA? (2)
El hermano mayor desesperado optó
por construir en la parte que su padre le había dado una casa al otro lado del
río, pero los problemas siguieron por la carretilla, por el perro, por el agua
de la quebrada que fue desviada por el menor y así sufrián pensando en la promesa
de su padre
Hasta que un día muy temprano en
la casa del hermano mayor apareció alguien
llamó a la puerta. Al abrir, encontró a un hombre con herramientas de
carpintero. Mucho gusto soy Chucho el carpintero "Estoy buscando
trabajo", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas
reparaciones aquí en su granja y yo pueda serle de ayuda".
"Sí", dijo el mayor de los hermanos, tengo un
trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo, en aquella granja, ahí vive
mi vecino, mejor dicho es mi hermano menor. y desvió el cauce del arroyo para
que quedara entre nosotros, ya no lo soporto
Estoy seguro que todo esto lo hace para enfurecerme, pero
le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al
granero? Quiero que construya una cerca, de más de dos metros de alto, para no
verlo nunca más.
El carpintero le dijo: Creo que comprendo la situación.
Muéstreme dónde están la madera, los clavos y las herramientas y le entregaré
un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor ayudó al carpintero a
reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir a
comprar provisiones al pueblo.
El carpintero trabajó duro todo el día midiendo,
cortando, clavando. Cerca del atardecer, cuando el granjero regresó, el carpintero
había terminado con su trabajo. El granjero quedó, perplejo con lo que vio. No
había ninguna cerca de dos metros; en su lugar había un puente. Un puente que
unía las dos granjas a través del arroyo. Era una verdadera obra de arte.
En ese momento, su hermano menor, vino desde su granja,
cruzando el puente, abrazó a su hermano, con los ojos llenos de lágrimas, le
dijo: Eres un gran hombre, por construir este hermoso puente después de lo que
te he hecho, gracias y perdóname.
En silencio el carpintero guardó las herramientas y se
dispuso a marchar, cuando Luis, el hermano que le había contratado grito: ¡No
te vayas espera!, quédate, tengo muchos proyectos para ti.
-Me gustaría quedarme dijo el carpintero, pero tengo
muchos puentes por construir.
“Dios y el hombre estaban separados por un abismo, pero como el
carpintero, Jesucristo en la cruz se ofreció como puente. Tú no tienes que
hacer nada, el puente ya está ahí. Crúzalo y podrás recibir el abrazo
restaurador de Dios”
LA
MUJER Y LA CUEVA.

Cuenta la leyenda de una mujer pobre que vivía
de las limosnas y que como le gustaba inspirar compasión, había dado en andar
con su niño en los brazos, envuelto en un delantal. Un día pasando delante de
una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía:
-
“Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo esencial”, y como
era su costumbre de andar renegando, atizaba palazos a quien así le hablaba.
Pero en silencio viendo que no había nadie, se acercó un poco más y volvió a
escuchar: “Es tú oportunidad, pero recuerda algo: después que salgas, la puerta
se cerrara para siempre”. Por lo tanto, aprovecha, pero no te olvides de lo
esencial.
La mujer un tanto desconfiada entró
en la caverna y quedó deslumbrada, allí nada más en la entrada ya encontró
muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, como loca metía en su
delantal lo que más podía, y se le vino la idea de que en pañolón en que
cargaba a la criatura que ya le estorbaba, podía hacerse a más joyas, puso al
niño en el piso y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su
delantal. Pronto comprendió que entre más profundo entraba mejor eran las
riquezas, desató lo amarrado y empezó a juntas joyas más valiosas
La voz misteriosa habló nuevamente.
-
Tienes solo tres minutos.
Agotandose los tres minutos, la
mujer cargada de oro y piedras preciosas, arrastrando sus dos paquetes, corrió
hacia fuera de la caverna y ella que salta fuer y la puerta se cerró. Obnubilada
por tanta joya, miró a su alrededor y recordó, entonces, que algo se le había
quedado allá y la puerta estaba cerrada para siempre.
Dicen que fue una mujer poderosa, que la riqueza duró toda su vida, pero que la
desesperación la tristeza, la amargura la acompañaron también para el resto de
su vida! .
Lo mismo ocurre, a veces, con
nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir, en este mundo, y una voz siempre nos
advierte:
- Y no te olvides de lo esencial! Y lo esencial es lo interior, es decir, la
relación con Dios, los valores espirituales, la oración, la vigilancia, la
familia, los amigos, la propia vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres
materiales nos fascinan tanto que lo esencial siempre se queda a un lado.
Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial ! Los tesoros
del corazón!. Que jamás nos olvidemos que la vida en este mundo, pasa rápido y
que la muerte llega inesperadamente. Y que cuando la puerta de esta vida se
cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones.
Ahora ...piensa por un momento que es lo esencial en tu vida...por favor...
NUNCA LO OLVIDES!!!
En un mundo sumergido en los falsos bienes, en una ley que se basa en el gusto
o disgusto, el ser humano debe mirar su interior y vivir según lo que le dicta
sus dimensiones más profundas, donde uno está solo con Dios.

PARABOLA DEL AGUILA
“Erase una vez, que
un hombre desplazado de su tierra caminaba por un bosque desconocido en nuevas
tierras encontró un avechucho y como le vio dos patas, un pico, dos alas y
plumas pensó que era lo que él conocía: una gallina. Se lo llevo a su casa y
obviamente lo puso en el corral con las gallinas, veía que difícilmente comía
pues su pico encorvado no le permitía, sus garras no se acomodaban al piso del gallinero,
pero lo obligaba y pronto más o menos aprendió a comer la comida que los pollos
comían, y a comportarse como estos. Así hasta que un día un joven estudiante de
ciencias agropecuarias pasó por allí y este dialogo se dio:
-
¿Señor, Ud.
no se sabe que pájaro es este?
-
Una
gallina su merced, es una gallina
Aterrado el joven al ver que el rey de todas las aves y de los pájaros
tenía que permanecer allí encerrada en el corral con los pollos preguntó al
campesino por qué lo hacía
-
Por qué
es una gallina – respondió- le he dado la misma comida que a los pollos y le he
enseñado a ser como un pollo, nunca ha aprendido otra cosa.
-
No, es un
águila, puede que se comporte como gallina pero tiene corazón de águila y, con
toda seguridad, se le puede enseñar a volar que es lo mejor que él sabe hacer
-
No mi
amigo, nunca ha aprendido a volar, se conduce como los pollos y por tanto ya no
es un águila como Ud. Dice.
Después de discutir un poco los dos hombres convinieron en averiguar si
era posible que el águila volara. El estudiante la cogió en brazos suavemente,
la miró a los ojos y le dijo: “TU PERTENECES AL CIELO, NO A LA TIERRA,
ABRE TUS ALAS Y VUELA”
El águila, sin embargo, estaba confusa; no sabía ni entendía lo que le
decía y, al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.
El campesino se reía. Sin desanimarse, al día siguiente, el estudiante
llevó al águila al tejado de la casa y la animo diciéndole: “ERES
UN AGUILA. ABRE LAS ALAS Y VUELA. MIRA TU INTERIOR. ERES UN AGUILA”
Pero el águila tenía miedo de algo, quizás de su yo interior y de ese mundo
desconocido del que oía y saltó una vez más en busca de la comida de los
pollos.
Ante la incredulidad del campesino el estudiante se levantó muy
temprano al tercer día, no había salido el sol, sacó al águila del corral, le
puso un capuchón y la llevó a la montaña más alta de la comarca. Una vez allí,
acarició al águila, la alzó para que sintiera el aire y la animó diciéndole: “ERES
UN AGUILA, SIEMPRE SERAS UN AGUILA Y
PERTENECES A ESTE MUNDO. AHORA ES LA HORA DE QUE ABRAS TUS ALAS Y VUELES”
El águila se incomodó, él le zafó el capuchón y ella miró alrededor,
hacia la granja, hacia el corral, hacia arriba hacia el cielo; pero seguía sin
volar. Entonces el estudiante le cogió su cara se la puso de frente al sol;
ella empezó a temblar, a abrir lentamente sus alas, él le dijo: “TU PERTENECES AL CIELO, NO A LA TIERRA,
ABRE TUS ALAS Y VUELA” y
finalmente con un chillido triunfante voló alejándose en los cielos.
Cuentan que de cuando en cuando se la ve por los lados del corral
asustando a los pollos con su vuelo. Es posible que ella recuerde a los pollos
con nostalgia, pero que se sepa el águila nunca jamás ha vuelto a comer comida
de pollos, ni a vivir vida de pollos, porque a pesar de todo tenía un corazón
de águila que ese día despertó.

¿DE QUE TE QUEJAS?
En Alguna ocasión, un hombre, camino a su
trabajo terriblemente malhumorado iba pensando: “Ya no aguanto más, que
fastidio la misma gente camino a casa, llego a mi casa y la misma comida para
cenar, ni siquiera paz tengo para entrar al baño pues mi hija de apenas año y
medio se me prende y no me deja mover
porque quiere jugar conmigo. Nadie me entiende. Mi padre en las noches con su llamadera
dándome consejos, mis clientes con sus reclamos, no más clientes, esposa, padre, hija me vuelven loco… quiero la paz. Y
en ese momento vio a una joven que dormía en el bus y pensó, pero en medio de
todo creo que nadie tiene el sueño que yo tengo, eso sí pongo la cabeza en la
almohada y hasta el otro día, definitivamente me olvido de todo.
Esa noche acordándose de lo que había pasado
en la mañana rumbo a su trabajo se quedó profundamente dormido y esto pasó en
su sueño:
-
Hola, vengo por ti.
-
¿Por quién, por mí?
¿Quién eres tú? ¿Cómo entraste?, ¿Quién te hizo pasar?
-
Me manda Dios, por ti. Dice que escuchó tus quejas
esta mañana y que tienes razón, es hora de descansar.
-
Hey, no eso no es posible para que so pase… yo
tendría que estar….
-
Aja así es, lo estás. Ya no te preocuparás por ver a
la misma gente, no tendrás que soportar más a tu mujer y sus guisos, tu hija ya
no te fastidiará y menos tu padre con sus consejos.
-
No, no era para tanto, ¿Qué va a pasar con todo?
-
¿Con todo qué?
-
Con mi trabajo, con mi familia
-
Ah, no te preocupes Dios es sabio y sabe cómo hace
las cosas. En tu empresa ya contrataron a otra persona para ocupar tu puesto, y
por cierto está muy feliz porque no tenía trabajo y le pagan menos que a ti.
-
No, no puede ser. ¿Y mi esposa, mi hija?
-
Dios es sabio, Él sabe lo que hace. A tu esposa le será dado un hombre, más joven que tú, que
la quiere, la respeta y la admira por sus cualidades; además acepta con gusto
todos los guisos sin reclamarle nada, hasta repite. Se preocupa muchísimo por
tu hija y la quiere como si fuera de él, por muy cansado que llegue del
trabajo, juegan a los caballitos, la lleva a hombros, le dedica tiempo y son
muy felices.
-
No, no puedo estar muerto
-
Pero si tu lo pediste, sus palabras lo produjeron ,
lo siento la decisión ya fue tomada y debemos irnos.
-
No espera… ¿eso significa que jamás volveré a
recibir el beso en la mejilla de mi bebe?
-
Si jamás
-
Ni escucharé más el te amo de mi esposa cuando se
duerme?
-
Aja así es
-
Ni sentiré más el abrazo de oso de mi padre cuando
nos visita
-
Tampoco.
-
No, nooo, no quiero morir, quiero vivir, quiero
llegar a viejo junto a mis esposa, no, no quiero morir todavía.
-
Pero esta mañana era lo que querías, pedias
descansar y ahora ya tienes descanso eterno, duerme duerme para siempre.
-
No no quiero por favor Dios
-
¿Qué te pasa mi amor? ¿Tienes pesadillas? – dijo mi
esposa despertándome
La mire fijamente y le dije:
-
No fue una pesadilla, fue otra oportunidad para
disfrutar de ti, de mi bebé, de mi familia, de todo lo que Dios creo,
-
¿Qué te pasa mi amor? ¿Seguro estas bien? Hasta
mañana.

ESPARTACO O LA VISIÓN COMPARTIDA
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EL
REY Y LOS SABIOS
1-
El ermitaño rico
Eran aquellos tiempos en los que la tierra
estaba dominada por cuatro o cinco monarcas, tan poderosos que hasta disponían de
la vida de la gente. Ese poder no se lo daba otra cosa que la posesión y
acumulación de tierras que de generación en generación hacían.
Esta
historia le ocurrió a uno de ellos que anhelaba ser sabio, pero
desgraciadamente creía que el tener bienes le aseguraba ser sabio. Un día se
enteró de que en las montañas había un ermitaño que por su sabiduría la gente
lo consideraba santo. El viejo ermitaño fue invitado a visitar la corte del Rey
para departir con él, pues él rey pensaba que no podía haber alguien como él, y
este dialogo se dio:
-
Envidio a un hombre Santo como tú,
que se contenta con tan poco – dijo el soberano.
-
Yo, envidio a Vuestra Majestad que
se contenta con menos de lo que yo me contento – respondió el ermitaño
Un tanto molesto y
herido en su orgullo, pues la verdad en ese momento era el que más tierras y
bienes poseía. Le increpó:
-
¿Cómo puedes decirme eso, cuando
todo el país me pertenece, mis soldados tardan mucho en llegar a las fronteras
de mis tierras? – dijo el rey ofendido
-
Justamente por eso. Yo en cambio
suyo tengo la música de las esferas celestes, los ríos y las montañas del mundo
entero, la luna y el sol. Me basta unos instantes de tirarme en el cualquier
prado mirar al cielo, contemplarlo y gozarlo lo que Dios a cada instante me
regala con generosidad. – dijo algo temeroso el ermitaño
-
Pero no te pertenecen no son
tuyos. Respondió el rey
-
Quizas no, pero vuestra majestad
solo posee este reino al que está amarrado como un ancla y no los puede gozar
por el temor a perderlo

EL
REY Y LOS SABIOS
2.El sepulturero sabio
Cierto rey de España,
en los tiempos en que este país había esclavizado y sometido un continente
entero, lo cual solo había sido posible por la manera cruel como habían
procedido con multitud de indígenas debiles e ingenuos y como se mantenía
gracias a la herencia de sus antepasados, él también se sentía muy orgulloso de
sus antepasados.
Cierta vez caminaba
con su comitiva – que era bastante grande- a las que les exigía dirigrise con
expresiones de adoración y de rendición, iba por un campo de Aragón, en donde
habitan personas que son muy inteligentes y no son fáciles de dominar. Paseaba
por allí con la intención de dar con los restos de su padre, del que se decía que
había muerto por allí en una batalla, pero no se sabía exactamente en que
lugar, sospechaban que estaría entre los restos de muchos de los hombres que
habían servido de soldados para acumular más tierras a favor del rey.
Según le indicaron
los recelosos habitantes de esa región se dirigió a un sitio en donde un hombre
revolvía una enorme acumulación de huesos, y él rey le dijo:
-
Que estas haciendo ahí?
-
Honrada sea vuestra altísima majestad
dijo el hombre- Vera dignísimo Rey,
cuando supe que el Rey de España venía por aquí, decidí buscar y recoger los
huesos de vuestro fallecido padre para entregároslos.
El rey un tanto entusiasmado
le dijo:
-
Daos prisa entregádmelos pues me
pertenecen – a lo cual el hombre sabio respondió:
-
Imposible vuestra Majestad, lo
siento pues por más que los busco, no consigo encontrarlos: son iguales a los
huesos de los campesinos, de los pobres, de los mendigos y de los esclavos.

EL REY Y LOS SABIOS
3. El amigo de los animales
Un poderoso monarca que como todos los humanos sufría de terribles
dolores en la espalda, tanto que ya no podía montar en sus caballos, salir a la
guerra, perseguir doncellas en los poblados y ni siquiera dormir. Llamó a un
santo padre, de quien decía tenía el poder de la curación, que sabía más que todos
los médicos de la corte reunidos de esa época. Ellos habían examinado el cuerpo
del monarca y aparentemente todo su cuerpo estaba bien, sin embargo su dolor se
resistia.
Hagamos esto con la
ayuda de Dios, el nos ayudará a entender
la extraña razón de estos dolores de vuestra majestad - dijo el hombre santo. Para
empezar sugiero que vuestra majestad se confiese ahora.
-
Valiente curandero me han traído, ¿Qué
tiene que ver mi dolor con lo que ordenas?
-
Este mandamiento hace al hombre
enfrentar sus poblemas, lo libera de muchas culpas y además lo coloca en la
condición que ha de estar: un simple mortal.
Molesto
por tener que, no solamente pensar en tantos problemas, y en poner en oídos de quien
fuera tanto horror que había causado. Le dijo:
-
Desaparece de mi vista, ve a
buscar el alivio a mi dolor, no quiero hablar de estos temas; necesito alquien
que me cure sin hacer preguntas
-
Temeroso de ser llamado de nuevo y
no haber encontrado quien curara al Rey, fue en busca de quien podía hacer el
trabajo como el rey lo demandaba. Al cabo de un día se volvió a presentar en la
corte, pero esta vez con otro hombre
-
Sin dejar de creer que la palabra
puede aliviar el dolor pues ayuda a descubrir el camino acertado para la cura.
Pero como vuestra majestad se niega a hablar y no desea conversar yo no puedo
ayudarlo, pero le he traído a alguien de quien usted necesita, este es mi amigo
el veterinario que no acostumbra ni exige hablar a sus pacientes.
Cuentan
que antes de ser pasado al patíbulo por insolente, los dolores se llevaron
primero al rey a la tumba.
EL
REY Y LOS SABIOS
4.
El médico del alma
Deseoso
de estar seguro de cualquier tipo de muerte, de tener en sus manos la cura a
todos los posibles males, un rey formo una comitiva de médicos que le
acompañaran y que estuvieran pendientes de su salud, pues tenía miedo a morir
tan joven. Queriendo asegurar su salud pensó en recompensar y asegurar los
servicios del más necesario de todos los especialistas y fue así que le pidió a
aquella comitiva que decidieran cuál era la parte más importante del cuerpo.
El
ENDOCRINOLOGO, se presentó presumió de sus estudios y afirmó:
-
Las glándulas, porque ellas regulan
las funciones
-
El NEUROLOGO dijo
que los nervios, el sistema linfatico y otras partes eran más importantes, pues
que sería de las glándulas sin el sistema nervioso, solo bolsas inútiles en el
cuerpo
-
El CARDIOLOGO, creyendo tener el
asunto y la verdad absoluta dijo: El corazón, pues todos sabemos y nadie puede
contradecir que sin este órgano nada funciona, ni glándulas, ni nervios
-
El NUTRICIONISTA, que era el más
joven de aquellos aseguro que era el estomago por que de la calidad de
alimentos ni el más poderoso corazón se libra,
-
En un rincón de la sala el más anciano
de todos oía en silencio y con paciencia y como no llegaban a ningún acuerdo después
de muchas argumentaciones que ya rayaban en lo tonto, pidió la palabra y les
dijo:
-
- Todas las que han sido nombradas
son fundamentales para la vida, son fundamentales para dar larga vida al
rey o a cualquier humano, si falta
alguna de ellas el cuerpo muere . Sin ambargo, la más importante no se puede ver,
, es ese canal que une al oído con la lengua.
Todos
repasaban sus lecciones de fisiología, de anatomía, volvían a traer los cuerpos
del anfiteatro a sus mentes y ninguno atinaba cual canal podía ser
El
sabio les dijo:
-
No os esforcéis, no existe en forma
física y de eso sabemos todos no por médicos sino por sabios, es el canal de la
prudencia cuando se tienen problemas en el el hombre pasa a decir cosas que no
oyo, y no solamente muere el cuerpo sino que el alma queda condenada para
siempre.
Cachorros en venta
Una historia que nos invita a
aceptarnos y amarnos tal como somos
El dueño de una tienda estaba colocando un
anuncio en la puerta que decía: "Cachorritos en venta".
Esta clase de anuncios siempre atraen a los niños,
y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando cual era el precio de los
perritos.
El dueño contesto que oscilaba entre $30 y $50.
El niño metió la mano en su bolsillo, sacó unas monedas y dijo: "Sólo
tengo $2.37, ¿puedo verlos?".
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió
su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba
quedándose considerablemente atrás. El niño inmediatamente señaló al perrito
rezagado que cojeaba y preguntó que le pasaba.
El hombre le explicó que cuando el perrito
nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía
por el resto de su vida.
El niño se emocionó mucho y exclamó: "¡Ese
es el perrito que yo quiero comprar!".
Pero el hombre replicó: "No, tú no vas a comprar
ese cachorro, si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo".
El niño entonces se disgustó, y mirando directo
a los ojos del hombre le dijo: "Yo no quiero que usted me lo regale. Él
vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo".
"Le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya
pagado completo".
El hombre insistió contestando: "Tú en
verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. Él nunca será capaz de correr,
saltar y jugar como los otros perritos".
El niño se agachó y se levantó la pierna de su
pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada,
soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:
"Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a
alguien que lo entienda".
El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y
sus ojos se llenaron de lagrimas. Sonrió sonrió y dijo: "Hijo, sólo espero
y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú".
En la vida no importa quien eres, sino que
alguien te aprecie por lo que eres, y te acepte y te ame incondicionalmente. Un
verdadero amigo es aquel que llega cuando el resto del mundo se ha ido.
LA LIBRETA DE NUESTRAS VIDAS
Un día, hace mucho tiempo, un hombre desplazado
de su tierra llegó a un lugar desconocido para él, y recorriendo lo que creía
era un parque, el hombre entró en aquella colina y caminó lentamente entre los
árboles; dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso
multicolor, era en verdad bello pero también misterioso, de pronto algo le
llamó mucho la atención: unas piedras blancas.
Se acercó respetuosamente a una de ellas y sobre
una de las piedras, descubrió aquella inscripción: “Aquí yace Abdul Tareg, vivió
cinco años, seis meses, dos semanas y tres días”.
Se sobrecogió un poco al darse cuenta que esa
piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que
un niño de tan corta edad estuviera enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor,
el hombre se dio cuenta que la piedra de al lado tenía también una inscripción.
Se acercó a leerla; decía: “Aquí yace Yamin Kalib”, vivió tres años, ocho meses
y tres semanas y luego otra...
El hombre se sintió terriblemente abatido. Ese
hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una leyó las
lápidas: Eliahu, Hakim, y muchas más; todas tenían inscripciones similares: un
nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que más le conectó con el
espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los
seis años.
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se
puso a meditar. De pronto advirtió que el cuidador del cementerio, lo había
observado y se acercaba a él. "¿Qué pasa con este pueblo?, preguntó el
hombre… ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?”, le preguntó
al cuidador.
El anciano respondió: ¿Niños muertos?, ah
ya…Puede usted serenarse. Lo que sucede es que aquí tenemos una vieja
costumbre. Le contaré: Cuando un joven cumple quince años, sus padres le
regalan una libreta. Y es tradición entre nosotros que a partir de ese momento,
cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y comience a
anotar en ella: a la izquierda, - en ese momento el cuidador sacó la suya y le
mostro una columna - qué fue lo disfrutado en los pequeños y grandes
detalles... y aquí, a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo interior, la
felicidad, a pesar de las adversidades. Las tumbas que usted ve aquí, no son de
niños, sino de adultos; y el tiempo de vida que dice la inscripción de la
lápida, se refiere a la suma de los momentos que duró la verdadera felicidad de
cada una de las personas que descansan en este lugar”.
“Así pues –prosiguió el
anciano dando una palmada en la espalda de su interlocutor-, cuando alguien
muere, es nuestra costumbre tomamos su libreta, la abrimos y sumamos el tiempo
de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque es, amigo caminante,
el único y verdadero tiempo vivido. En cada detalle, en los buenos y también en
aquellos amargos momentos que hemos traducido como tiempos en que vivimos
llenos de esperanza por sabernos amados por Dios, por descansar nuestra alma en
el gozo que nos ofrece su cuidado, es el tiempo que dura nuestra felicidad, y
es el tiempo que dura la verdadera plenitud de nuestra vida”.
REFLEXIÓN
¿Has contado el tiempo de tu felicidad? ¿Cuánto
anotarías en la libreta de tu vida? ¿Cuál es tu actitud frente a los momentos
amargos? ¿Cómo los capitalizas para que sean favorecedores de plenitud?
En tus manos hay una libreta, ¡comienza a
llenarla con lo mejor de ti y no dejes de hacerlo!

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