UN ASUNTO DE SENTIDO VITAL: HACERSE SI MISMO COMO SER AUTOPOIÉTICO.
ENSAYO No 1. AUTOPOIESIS UNA
PALABRA ALQUILADA PARA APREHENDER LO HUMANO.
ENSAYO
No 2. “HACERSE SÍ MISMO”: IDENTIDAD: SER LO QUE SE DEBE SER.
ENSAYO
No 3. “TRAYECTAR LA VIDA A TRAVÉS DE PROYECTOS”.
ENSAYO No 4. LA DINAMICA AUTOPOIETICA.
ENSAYO No
1. AUTOPOIESIS UNA PALABRA ALQUILADA PARA APREHENDER LO HUMANO.
Dejamos sugerido en el ensayo anterior, por
una serie de razones que expondremos,
que para intentar entender esa dinámica de la proposición: “HACERSE SÍ MISMO,
EN LA CIMA DE LA SABIDURIA, PARA BAJAR A SERVIR” -proposición que refiere un
propósito de una acción, localizada en el trayecto vital-, era novedoso e
interesante el uso del término AUTOPOIESIS. Sin embargo, nos encontramos con un
primer escollo: y es que AUTOPOIESIS, además de ser poco conocida es una
expresión prestada:
“No
puedo omitir aquí un comentario sobre otra dimensión de la expansión de la idea
de autopoiesis más allá de la biología hacia las ciencias humanas, donde ha
suscitado un interés inusitado. Pienso que en estos casos la autopoiesis
aparece jugando un rol metafórico, o más precisamente metonímico. […] dos modos
de transposición de la idea original: (1) una utilización literal o estricta de
la idea, (2) una utilización por continuidad. […] El uso de la autopoiesis por continuidad es otro: se
trata de tomar en serio el hecho de la autopoiesis busca poner la autonomía del ser vivo en el centro de la
caracterización de la biología, y abre al mismo tiempo la posibilidad
considerar los seres vivo como dotados de capacidades
interpretativas desde su mismo origen. Es decir, permite ver que el
fenómeno interpretativo es continuo desde el origen hasta su manifestación
humana” (Varela, 2003, págs. 51-52)
y a pesar de la advertencia tan seria, vale
la pena hacerlo por continuidad. Nos es dada, pero restringida y por tanto no
se permite toda la anchura y largura que le queremos dar. Sin embargo, desafiando y cuestionando esta
advertencia de Francisco Varela, quien seguramente diría que si ha de ser para
lo que estamos intentando proponer: el uso de la expresión para la comprensión
de la caracterización de
ese proceso de conformación de un joven en profesional, desearíamos ser
escuchados en la propuesta de sugerir ese concepto para animar a los jóvenes
que inician la formación universitaria a lanzarse a una aventura: la de
trascender la corta perspectiva social de ser mercaderes de las necesidades de
los otros al hacerse profesionales y apuntarle
en la formación profesional a una integración del ser
personal. Abrimos la posibilidad de usar la expresión -creada por
él y por Humberto Maturana- quizás se nos diría que nos quedamos navegando en
un estado metonímico y metafórico, pero vale la pena el intento, y vale la pena,
ciertamente, si con él formamos un concepto tipo piedra que sea capaz de romper
la urnita de cristal con el que la familia y la cultura nos encierra para
moldearnos en lo que ellos quieren de nosotros.
Y aunque solo sea posible de modo analógico es
nuestra apuesta, pues cuando en la contemplación del crecer de un joven lo que
aflora es precisamente esas dos notas propuestas por el autor: autonomía e
interpretación y efectivamente entendido así, apelando a nuestra condición de
educadores, por esa pequeña veta o licencia dada por el autor, proponerles a los lectores que
sean agentes de su autopoiesis, desde el más primitivo sentido griego de la
expresión, αύτο, ποίησις [auto,
poiesis], que hagan de su vida la única poesía que
sean capaces de hacer, la de su vida y profesión. Es incitarlos a hacerse poietais de su existir, artistas desde su espíritu en la labor que los expresa, en contra del
ordenamiento de una cultura que los homogeniza y que los aliena en una función
productiva abortando la riqueza de ser únicos e irrepetibles.
En el artículo de hace un quinquenio (Silva R, 2015) hay el intento,
vigente aún en este escrito, de traducir y ubicar esa experiencia vital de la
vida universitaria en el contexto de la gran condición de la tarea de responder
por la vida, no solo como individuo, sino como comunidad y como especie, en
línea de lo que proponen autores como Morin, Teilhard, y Marina. Un discurso
que permitiera que, al reconocer nuestra primerísima identidad, -es decir el que somos seres
vivientes-, entráramos en la comprensión de las lógicas que nos rigen y de ahí
ejerceremos control sobre desviaciones tales como, las que nos han llevado a
destruir todo nuestro entorno, nuestro hábitat, desarmonizar la convivencia de
la raza humana tan diversa por lo mismo individualizada, hasta el punto de
considerar que lo normal es la guerra y no la paz, y la amputación de la
esperanza que lleva a conformarnos con
esta versión pobre de humanidad que se concreta en un ejercicio profesional sin
poder levantar la cara ni siquiera para reconocer a un creador.
Lo allí escrito plantea lo que, a nuestro
modo de ver, son los postulados básicos:
1.
A
un sistema vivo lo define su organización; más que sus propiedades lo que
lo determina y define es su dinámica organizativa.
2.
El
proceso de evolución imbricado en la fenomenología biológica ha ido apuntando a asegurar la
autonomía en dependencia de los seres. (ENTRE MÁS AUTONOMO, MÁS
EVOLUCIÓNADO)
3. En los sistemas vivos todo cambio está
subordinado a la
conservación de su organización autopoiética. (UN ESTAR SIEMPRE GANANDO)
4.
La
organización de unidades autopoiética queda definida por la concatenación autopoiética
de los procesos de regeneración de los procesos que las producen. UN ESTAR
SIEMPRE EN DINAMISMO)
5. Hay tres tipos de acciones-relaciones propias
de la autopoiesis: constitutivas,
especificantes y jerarquizantes
El poder entendernos como “unidades
vivientes” está ligado a una cadena secuencial de conceptos que Francisco
Varela resume en la introducción de la obra “de máquinas y seres vivos” (Varela, 2003) , más o menos lo pone
en estos términos: la autonomía es clave en la caracterización de la unidad
viviente, ésta no puede ser sobre elementos materiales; hay que llegar a la
configuración o pattern, desde la que se puede explicar que cada viviente es un dinamismo de
constitución de identidad, que es en parte material, y además es un dinamismo o
proceso que es circular:
“…una
red de producciones metabólicas que, entre otras cosas, produce una membrana
que hace posible la existencia misma de la red. Esta circularidad fundamental
es por lo tanto una autoproducción única de la unidad viviente a nivel celular. El termino autopoiesis designa esta organización mínima de
lo vivo” (Varela, 2003,
pág. 45) .
Pero, también hacia el exterior, pues desde
su identidad auto-producida, las interacciones de la unidad viviente no solo
son físico-químicas sino semióticas y por tanto implica la interpretación, pues
cada uno nos convertimos en un relato, en una historia por contar, y porque no decirlo, la develación y contemplación
de su misteriosidad. Y esa constitución identitaria del sujeto es lo que enfoca
la evolución. Tesis que está presente también, en otro autor del cual tomaremos
elementos claves, Edgar Morin (MORIN, 2001, págs. 129-140)
Intentando no desvirtuar lo pensado y
expresado por Varela, podría proponerse que, en virtud de su condición autopoiética, cada joven que
proclama su proyecto de hacerse profesional, que no es otra cosa que abrirse a
los demás desde su especificidad intelectual, es lo que llamaríamos una “unidad
viviente”; que de modo muy particular y desde la autonomía o capacidad de
reconocerse único e irrepetible aborda la misión de hacer
aquello que tiene que hacer y que nadie más podrá hacer por él, para
beneficio de otros. Digámoslo de esta manera: es la célula de la sociedad que
crea una membrana propia para ser reconocido e incluido en el sistema social.
La conciencia de ese pensamiento en un joven
es la que nos asegura su flow (MEZA, 2014, pág. 149) , y es
determinantes, pues la certeza de que será “alguien” en la vida, y que su paso
o trayecto obedeció a un proyecto y que hemos de pararnos sobre su obra para
avanzar como especie equivale a dar o llenar de sentido la vida. Esto ha de
poner en alerta a aquellos que están en la universidad por eventualidades,
propias de una “universidad light”[1], típica
de la sociedad del desecho y consumo, como el que su familia les exige estar
allí, pero no por una opción autónoma, y sospechamos que los resultados no
serán los mejores para él, para la comunidad, ni para la especie.
¿POR QUE
MÁS AUTOPOIESIS?
Sin
embargo, en la permanente reflexión posterior a ese escrito, llevados a la
constatación de una serie situaciones vitales, se han hecho evidentes una serie
de profundizaciones o énfasis que imponen una ampliación del horizonte de lo
que es y significa la formación integral en perspectiva autopoiética, tales
como:
1-
La
capacidad constante de los organismos vivos de recrearse, de formarse a sí
mismo, y más aún la capacidad de los organismos humanos de formarse a partir de
los retos del contexto. Nota que obviamente se liga con la de un aprendizaje
permanente, la de
discernimiento.
2-
La
posibilidad abierta que tenemos de hacernos con lo que tenemos, con lo que
somos, que a diferencia de otros seres vivos nuestra dotación no es un
limitante, sino que se presenta como un potencial, como una energía acumulada
de la cual se puede hacer todo. Los organismos humanos más que de sus componentes dependen de las
relaciones e interacción de sus componentes de las apuestas o
“peripecias” que hace con su dotación primera.
3-
La
nota de individualidad
en contexto, es decir; de unidad de cada organismo humano viviente, que se
enlaza con conceptos como sujeto, persona, autonomía, autarquía; pero que
requiere de un territorio y de un tiempo, conlleva para su comprensión la de conceptos y
dinámicas como la de historicidad,
proyectividad y otros para no degenerar en individualismo.
4-
La
indeterminación primaria o momentánea de los organismos vivientes, nos asegura
que podemos elegir lo que queramos, sin embargo, no podemos escapar a las
consecuencias de nuestras decisiones, y por tanto la clave está en lo que
autores como Teilhard, Lonergan, Morin entienden como la responsabilidad, y que para nosotros tiene el
nombre de afrontamiento.
5-
La
imprescindibilidad de cada unidad viviente. A la conciencia de la comunitariedad que no
anula la individualidad, se llega cuando cada uno, en diferente grado se
comprende como “imprescindible”
para algo “común”.
6-
La
teleonomía propia
de los organismos vivientes humanos. La conciencia de que nuestro ser
trasciende, de que nuestro destino no está limitado por el tiempo y el espacio,
que nuestra esencia está en algo inmaterial e intemporal de nuestra condición, eso tiene que ver profundamente con nuestra condición
triádica y nos lleva a afirmar que somos seres complejos.
Y aunque evidentes son desapercibidas en las
percepciones cotidianas y tradicionales y han de ser abarcadas e iluminadas en
una nueva comprensión, en la semilla de nuevos humanismos.
A menudo se utiliza
como un sufijo, como en los términos de la biología hematopoyesis y eritropoyesis
(la formación de células sanguíneas y la formación de glóbulos rojos
respectivamente), hace referencia a eso que podríamos llamar la “ocurrencia”,
que entendemos cuando coloquialmente decimos “fulano de tal, es tal por sus
ocurrencias”, signos que surgen o emergen en él y lo definen en lo que es.
Y es inevitable recurrir aquí a hacer una metáfora con lo que plantean
los orientales cuando dicen que se está maduro cuando se han realizado tres
cosas: sembrado un árbol, escrito un libro y tenido un hijo. Nada más parecido a lo que enfrentan los
jóvenes: un ejercicio profesional, una tesis de grado y la conformación de una
familia como actos en los que se proclama la independencia. O si se
prefiere la dimensión de sujeto, de comunidad y de especie. O las cuatro
emergencias de las que suponemos genera la educación cuando es un acto
formativo: el sujeto cognocente, el sujeto político, el sujeto afectivo que se
enraízan en eso que llamamos el sujeto moral.
Con la expectativa de no tergiversar lo que
los autores chilenos escriben, vale la pena apuntalar con una idea que ya de por sí, aún
en independencia da otra perspectiva, tiene sentido para el contexto de
formación de los novatos de la universidad, la del pensamiento filosófico. El
discurso por el que hay que transitar es este:
“… (la palabra poiesis)…derivada etimológicamente del antiguo término
griego ποιέω, que significa "crear". Existir es esencialmente un acto poiético producto de la
fuerza interior de la vida o eros que lucha contra tánatos en el ejercicio de
la libertad humana. Así podría deducirse de lo planteado por Platón en boca de
Diotima al describir la lucha por la inmortalidad en relación con la poiesis.
En esta génesis hay un movimiento más allá
del ciclo temporal de nacimiento y decadencia. "Ese movimiento puede
ocurrir en tres tipos de poiesis:
(1) natural a través de la procreación
sexual,
(2) en la ciudad a través de la consecución
de la fama heroica y, por último,
(3) en el alma mediante el cultivo de la
virtud y el conocimiento."
Además, precisamente esta
palabra, es la raíz de nuestra moderna "poesía", en un principio era
un verbo, una acción que transforma y otorga continuidad al mundo. Ni producción
técnica ni creación en sentido romántico, el trabajo poiético reconcilia al
pensamiento con la materia y el tiempo, y a la persona con el mundo. El poietar es cercano a formar-se,
hacerse una poesía. Dejemos claro que hacerse humano, tiene un hondo sentido
poiético en tanto que el acto de darse forma (crear- se) es expresivo y estético,
buscamos que el producto de lo que somos sea lo más bello que podamos hacer. En
la soledad de nuestro trayectar vamos como expedicionarios buscando lo mejor
para adornar nuestra estatua que quedará en pie cuando hayamos marchado.
Formar-se, es organizar-se, hacer-se a partir
de lo que uno tiene para “ser” lo que tiene que ser (esta idea es expresada por
Varela cuando propone la clausura operacional como concepto en el sentido de
que no da cabida a otra cosa, de modo coloquial decimos que no se esperan peras
de un olmo, o en lenguaje popular “nadie
da de lo que no tiene”, “no se deja de ser el que se es” y por más impresión
que cause la posibilidad de ser “otro”, terminamos siendo lo que cada uno ha de
ser.
Solo para efecto de abrir los ojos de que
AUTOPOIESIS se enclava en el asunto de la relación formativa como una
encrucijada de múltiples relaciones: viejas generaciones con nuevas
generaciones, aprendices y maestros, futuros y pasados, y muchas otras en las
que es imprescindible reconocer la poiesis (la formación) que actúa allí, voy a
citar un trozo de un poema de Humberto Maturana, en el que esto se hace
evidente:
PLEGARIA DEL ESTUDIANTE
¿Por
qué me impones lo que sabes
Si
quiero yo aprender lo desconocido
Y
ser fuente en mi propio descubrimiento?
El
ruido de tu verdad es mi tragedia;
Tu
sabiduría, mi negación;
Tu
conquista, mi ausencia;
Tu
hacer, mi destrucción.
No
es la bomba lo que me mata;
El
fusil hiere, mutila y acaba,
El
gas envenena, aniquila y suprime
Pero
la verdad seca mi boca,
Apaga
mi pensamiento y niega mi poesía,
Me
hace antes de ser.
No
quiero la verdad, dame lo desconocido.
Déjame
negarte al hacer mi mundo
Para
que yo pueda también ser mi propia negación
Y
a mi vez ser negado.
¿Cómo
estar en lo nuevo
Sin
abandonar lo presente?
NO
ME INSTRUYAS, DEJAME VIVIR
Viviendo
junto a mí;
Que
mi riqueza comience
Donde
tu acabas
Que
tu muerte sea mi nacimiento”[2]
Y
desde este poema se quiere expresar que autopoiesis en el sentido más simple y
sencillo es la condición de que cada quien hace con su vida lo que le da la
gana y que los demás -especialmente padres, maestros y formadores- simplemente
entramos en ella cuando el autor invita, algo así como in= hacia dentro, y
vita= vida, hacerse parte de la vida. Cuando éste quiere que el otro “viviendo
junto a él” haga presencia respetuosa del sentido de esa vida, es decir
acompañe que es hacerse paño, pañuelo para soportar sus desgracias. Impactado
por la terrible responsabilidad que como padre y maestro tengo en la vida hoy
me reafirmo que cada quien es “una poesía” jamás escrita, quizás con las
palabras de las que están hechas todos los poemas, pero cada uno articulado,
armado y tejido de modo único e irrepetible, una poesía jamás recitada y que he
de estar en sus vidas temiendo romper el hechizo de esa vida que se abre como
una mariposa.
Y
para cerrar este apartado nada mejor que recordar lo que planteaba Habermas en
un cuadro según el cual la juventud es esa etapa en la que destruimos el
edificio moral que recibimos de los viejos, y luego en el desamparo se dan a la
tarea de coger las piezas de esa demolición para reconstruir sobre nuevos
planos el edificio que les ha de albergar. La tarea está por hacerse.
2.1 IDENTIDAD: SER LO QUE SE QUIERE, EN LA MEDIDA DE LO QUE PUEDE SER, PARA NO DEJAR DE SER.
Ipseidad, mismidad, idion, self, identidad, subjetividad, individualidad y otras, son expresiones con las que seguramente no estamos tan familiarizados; sin embargo en el lenguaje cotidiano reiteradamente escuchamos y nos escuchamos usando la expresión “mí mismo”, “sí mismo” para referirnos a acciones que parten de nosotros y que van dirigidas a nosotros mismos, que tienen un agente y un destinatario en uno mismo; en las que se involucra una conciencia reflexiva de sì misma. Esas expresiones son usadas por los filósofos y los psicólogos con tonalidades variadas, pero con un tinte común: el dinamismo que nos permite ser humanos, el ergon, tarea o trabajo definitorio de los humanos, es ese: componerse, hacerse, construirse, formarse a sí mismo. Son las palabras que usamos para indicar que nos hacemos humanos como una tarea en soledad, en independencia, en autonomía, pero en contexto, acompañados, contextualizados e inmersos en dos grandes referentes, el tiempo y el espacio y por eso creemos que autopoiesis es la apropiada para señalar la acción de un joven en la universidad. Es lo que ocurre en ese capullo en el que de gusanos emergemos al mundo como hermosas y únicas mariposas, o del desorden de palabras caprichosamente adoquinadas surge el poema jamás escuchado.
Paul Ricoeur, por ejemplo, ubica este proceso de humanización en el momento histórico de la aparición de la filosofía como racionalidad, en la que se rompe con la explicación mitológica y valiéndose de la literatura muestra como los personajes de Homero a pesar de , supuestamente, ser marionetas en manos de los dioses griegos asumen la responsabilidad de sus propios actos y se convierten en lo que con Bernard Willians llama “centros de decisiones”, diríamos que, con dicha expresión, nos ayuda a entender que lo que somos no es solamente la voluntad de las divinidades, sino y contrariamente, lo que nosotros decidimos hacer, a pesar de la amenaza de los dioses y a pesar la implacabilidad del destino. Igualmente, tomando a otro personaje de tradición griega, Edipo Rey a quien pinta como un discernidor, como el que asume su culpa y responsabilidad, y por último haciendo un recorrido por una de las obras clásicas de la ética de Aristóteles lleva a despejar en un cuadro exclusivo la expresión phronesis (EL ARTE DE SABER VIVIR), la que miraremos desde varias aristas, pues es clave para iniciar nuestra reflexión, phronesis es:
a. Sabiduría especial del hombre prudente:
b. Norma de una sabiduría práctica:
c. Capacidad de discernimiento:
d. Capacidad de conocer lo que le conviene:
Phronesis, simplemente: el arte de hacernos virtuosos, de construirnos según el modelo que llevamos implícito, tarea que trasciende la racionalidad.
Pero, el aporte de Ricoeur no es solamente en la contextualización del término y en la ubicación de este en una tradición de pensamiento, es también un gran aporte constructivo a lo que hemos dado en llamar, el contenido de la expresión autopoiesis.
La identidad se configura ad-intra y ad-extra, si bien el producto de lo primero es la subjetividad lo que nos hace “ego”; ello solo lo logramos en la diferenciación con y de cara a los diferentes “otros”5. Nos miramos “nos reconocemos” de cara al espejo del espíritu que habita en nuestro ser más íntimo y profundo y desde esa imagen-idea que tenemos de nosotros mismos, salimos y mirándonos en el espejo de los otros nos reafirmamos –“yo: soy”. Por tanto, sin entrar en sì y mirarse en su propio espejo y salir a constatarse en el ser del otro no hay posibilidad de afirmación de sì. Es algo de lo que planteó Ricoeur al decir que de la mismidad pasamos a la ipseidad, (RICOEUR, 2013, págs. 135-136) ; diríamos, del dato biológico-genético-social vamos al dato de la autoimagen y de lo que “creemos” que es lo que somos. Y es así como nos hacemos personas: caminando, avanzando para ir tomando del medio lo vital que llevo adentro de mí mismo. Es una apuesta, un proyecto permanente -no un plan- de llegar al que creo debo ser yo, armándome con lo que no conozco que hay en el futuro de mi andar. Es el encanto de la creatividad, y por qué no, de la improvisación que hace posible el surgimiento -la emergencia en términos de Morin- de lo inédito, de una narración o de un poema exclusivo, desde lo no dado pero pre-sentido.
Hace unas décadas los filósofos latinoamericanos, muy seguramente influenciados por el pensamiento de Zubiri, originaron un enfoque llamado filosofía de la liberación y planteaban el concepto de “personeidad” muy distinto del de “personalidad”, se entiende que es como la caja fuerte, el espacio secreto de nuestro ser, en el que nos tejemos, tallamos y labramos no solo con nuestros pensamientos que se resuelven en intenciones, sino en las acciones en las que concretamos esas intensiones, de ahi nos movemos permanentemente hacia lo ex para seguir siendo, abrirse particular que se da desde un acuerdo con una naturaleza especial de ese espacio y unas lógicas que imponen y que quizá remotamente recoge a Ortega y Gasset en su “yo y mis circunstancias”. y que representaremos mediante un esquema.
2.2. EL PROCESO AUTOPOIÉTICO: LA CREACIÓN DEL POEMA, LA PERLA, LA FLECHA QUE SOY YO.
Intentando pintar desde ese telón o marco de fondo de la autopoiesis, estableceríamos que: somos auotopiéticos, en tanto somos capaces de ser nosotros mismos, en un contexto perturbador por naturaleza, pero posible de capitalizar. Y así como hemos dicho atrás que somos como un poema: inedito, una perla: hecha en interioridad, una imagen reflejada: sueño y realidad, ahora vamos a agregar una figura más, somos una flecha: con una punta que determina para donde ser lanzada, en busca de su dirección o norte. En el recinto espiritual en el que nos tallamos a nosotros mismos como expertos orfebres, maceramos, fundimos, involucramos valores traídos de afuera y en la constante rumia de ellos nos configuramos como una lanza para ir más allá de la muerte. Ese entendernos como seres auotopiético, digamos de entrada, se trata de; implica un trabajo axiológico, valorativo, y más aún debido a eso se plantea que somos pro-yecto, pues tanto en su proceso como en su producto entran en juego la competencia valorativa y se traduce o concreta en viñetas de valores para existir (transitar por lo ex de nuestro in) a modo de atuendos o armaduras que vamos acomodando.
Y cuando proponemos entender lo humano como autopoiético, procurar entender como es ese drama o espectáculo de emergencia de lo inédito que somos cada uno, podría hacerse desde la metáfora de una lanza arrojada, y se puede hacer, ayudados por un esquema:
que nos permita articular desde el reconocimiento de tres elementos claves o prioritarios entresacados del texto de los autores: UNIDAD ESTRUCTURA, Y ORGANIZACIÓN. Pero puestos en nuestra condición de observadores de nosotros mismos es imprescindible el uso de una serie de preguntas como desencadenadores o visibilizadores de lo que queremos señalar La creación del poema que soy yo, eso es lo que vamos a exponer ahora:
1. ¿Qué nos da unidad? ¿Identidad?
a. UNIDAD: “…criterio de distinción que define o especifica lo nominado o indicado. […] Toda unidad queda especificada por una operación de distinción que el observador aplica en su dominio de experiencias y que consiste en el que observador especifica lo que distingue” (MATURANA H. , 2002, pág. 87)
El asunto nos lleva a precisar que más que elementos la unidad se capta en la operación con la que definimos y especificamos lo humano, Y aventuradamente podríamos señalar que lo que nos da la humanidad es precisamente la individualidad, ¿En que somos distintos? el que cada uno es único e irrepetible, soy lo que yo defino soy. Lo que percibimos es que la nota común es que somos distintos, unos de otros, todos de todos, ¿En que somos iguales?, Y en algo que permanece inaccesible a la mirada, a la inspección del observador: somos misterio, algo que hace que yo sea yo y no otro. Es la UNITAS MULTIPLEX de la que habla Morin y que nos lleva interrogar: Únicos, y diversos el cara y sello de la misma moneda. Somos el personaje que nosotros mismos queremos ser, somos una pieza artesanal que obedece a un proyecto que somos cada uno.
2. ¿Qué somos (hemos de ser) en esencia? ¿De que estamos constituidos, hechos?
b. ESTRUCTURA: “…palabra que viene del verbo latino struere, que quiere decir construir”, el modo como algo está hecho, “..componentes y relaciones entre ellos que concretamente constituyen algo” […] La organización de una unidad es invariante mientras conserva su identidad, su estructura, en cambio puede variar, y de hecho está en continuo cambio en una unidad dinámica. Más aún, la organización de una unidad se realiza a través de su estructura; por esto, si la estructura de una unidad cambia de modo que deja de realizar su organización, la unidad se desintegra y desaparece” (MATURANA H. , 2002, pág. 90)
De las muchas aproximaciones sobre la constitución o composición de lo humano vamos a valernos de la reflexión de Viktor Frankl quien dejó plasmada con el título “diez tesis sobre la persona” (Frankl, 1988) . Naveguemos por el texto, ya que nos abrirá nuestra cerrada mente sobre lo racional, del creador de la logoterapia. Y aunque la primera nota que descubrimos es un concepto englobante, un concepto que referiría a una estructura simple: que somos PERSONAS. Y con ello tendríamos para desencadenar toda una postura teórica frente a nuestra naturaleza y estructura, conviene ahondar y avanzar en la comprensión desde este interrogante: ¿Y cuales son las notas que nos estructuran PERSONA?
Empecemos por señalar que, en el centro está la esencia del perfume particular que somos cada uno, este autor nos ratifica que somos NOOS: ESPIRITU. Sin embargo, esta no es más que una manifestación de algo más profundo y lo hallamos en la tesis No 4: somos espirituales, exactamente eso es lo que explica que cada uno sea uno, irrepetible, de ahí la necesidad de una NOOGENESIS, un trabajo de ostras en relación con su exterior pero capitalizado en el interior en la formación de una especie de diamante que representaremos con un exaedro, pues a esa nota principal, la espiritualidad, la determinan seis valores más que de no conservarse afectan la naturaleza de la identidad, es decir NO SOMOS SINO REAFIRMAMOS Y TRABAJAMOS POR NUESTRA:
-Irrepetibilidad
-Totalidad
-Inmortalidad
- Alteridad (emotividad)
- Libertad
-Racionalidad
Y, recurriendo al esquema propuesto en términos generales tenemos una estructura básica, propuesta desde la decantación de la reflexión antropológica del profesor Meza (Meza J, 2006, pág. 51)6 de la que nos serviremos parcialmente en una especie de manual grafico de instrucciones, quien, a su vez, de alguna manera recepciona la idea de seres cosmoteándricos. En el centro, representado por un exaedro dentro de un primer círculo,
ubicamos eso que la psicología ha llamado el Yo, o incluso lo que algunos indican como personalidad sin embargo la filosofía latinoamericana nos acuña un concepto: la personeidad, que es una especie de caja negra, o caja fuerte el cual se va tejiendo un ex istir, un salirse para estar dentro.
Ese “yo” está hecho de un contenido que la ciencia humana ha descrito como notas antropológicas , pero que un hombre que vivió la peor experiencia de exterminio de lo humano (Frankl V. , 1993) nos ayuda a dar respuesta al interrogante: ¿DE QUE ESTAMOS HECHOS?, él nos orienta para ver que estamos hechos de: noos (espiritualidad), irrepetibilidad, totalidad, temporalidad, valores, alteridad, libertad, racionalidad (discernimiento) y compasión y misericordia, hasta aquí la estructura, las propiedades del viviente humano,
Pero como no nos conformamos como unidades cerradas, vertidas hacia sí mismas sino como seres en contexto, situados a ese centro agregamos un plano abierto en tres zonas, que respectivamente nos abren a tres horizontes: hacia arriba, el superior que nos abre hacia LO OTRO, hacia los lados en el plano medio, que nos abre, hacia los Otros a derecha a muchos y a izquierda a los especiales, y hacia el piso en el plano inferior, que nos abre hacia lo otro la naturaleza, las cosas. Esos tres horizontes determinan la dinámica o dirección de nuestro ex istir (estar hacia afuera), que para entendernos podemos señalar como movimiento trascendente, movimiento de alteridad y movimiento de inserción.
Digamos a nuestro modo, que es aquello que hace que yo me constituya en lo que he de constituirme.
3. ¿Cómo es nuestra organización permanente?, ¿es nuestra organización, nuestra dinámica vital la que nos da o permite un estilo vital particular? Y al mismo tiempo ¿nuestro estilo vital se da para conservar la organización que pretendemos?.
c. Organización
CITA SOBRE ORGANIZACIÓN
Y es precisamente la falta, o mejor el despertar de conciencia, por parte de los noveles universitarios acerca de la realidad coexistencial y autopoietica de la vida, y por tanto como algo fundamentalmente direccionable nos lleva a proponerles desde una figura de un eneaedro (figura de nueve lados) en movimiento,
para facilitar la comprensión de esos factores o categorías “en acción” que al darnos unidad nos estructuran; pero solo entendible en el proceso o en las tareas de constructores de sentido o construirnos como personas .
Ello nos remite, en primer lugar a repasar las seis condiciones o facultades propias e imprescindibles que determinamos como estructura: la libertad, la totalidad, la Irrepetibilidad, la razonabilidad, la alteridad o emotividad, inmortalidad, de ello estamos hechos y lastimosamente a veces nos enseñan a mirarnos exclusivamente como razonables. De esos seis componentes y su acomodación se generan condiciones de las posibilidades igual que en un caleidoscopio, por ello en esta parte mencionamos los elementos constitutivos como condición de posibilidad que nos genera y que puede ser asumido o negada y creada y exaltada o simplemente reconocida y aceptada pero en lo cual nos jugamos el ser.
He aquí las nueve tareas propuestas como movimientos o dinámicas existenciales u organizacionales que parten de nuestra estructura en busca de la unidad-identidad en un itinerar de proyectos:
I: PARA LIGARSE POR ARRIBA:
1. CONDICION DE ORGANISMO VIVIENTE HUMANO COMO ORGANISMO NOO-PSIQUICO.
PREEMINENCIA DEL ESPIRITU Y RELIGACION TRANSPARENTE CON LO TRASCENDENTE. (Tesis No 4 y 10)
Son muchos los autores y demasiados los datos que nos permiten afirmar que antes que carne los humanos somos espíritu, que por debajo de la psiquis hay ese algo que denominados espíritu y por eso la vida es en dirección a lo espiritual. Nos reconocernos hechos de espíritu, con presencia de divinidad, ya no es como se creía tontamente hace poco, que ello fuese una bobería, una estupidez. //Al reconocer que nuestra vida no se da sino en relación con un ser superior o del allá, surge la necesidad de salir y atarme, de ligarme y no de cualquier manera, no como un esclavo; sino como hijo de…. La vida es un acto de filiación. ¿Nuestro actuar está presidido por motivos espirituales?; ¿Por qué lo espiritual ha perdido presencia en la vida personal y social?: ¿La vida puede ser llevada sin un elemento o esencia espiritual?; ¿Las religiones son auténticos movimientos espirituales para los humanos?
¿Nuestra religiosidad ha sido motivo de preocupación y de desarrollo?; ¿A qué obedecen los elementos o manifestaciones religiosas que hay en la cultura de la gente?: ¿Qué respuesta ha sustituido a la tradicional, referida a la existencia de un más allá, de la pregunta: ¿y después de la muerte qué?, ¿Es posible fundamentar la dignidad y el respeto a la persona desde otro aspecto que no sea la condición espiritual?
2. TOTALIDAD ONTICA LA VIDA ES UNA Y SOLO HAY UNA OPORTUNIDAD. DISPOSICION A APRENDER (Tesis 7)
El sabio se distingue del necio porque sabiendo lo que sabe reconoce que no sabe todo, en cambio el necio lo poco que sabe pretende que es el todo de lo que debe conocer y aprender, solo en la medida en que estamos abiertos a aprender, abiertos al mundo podemos integrar nuestro ser. Nada está escrito, una libreta en blanco es nuestra vida. ¿Hasta dónde llega el impacto de mi condición de organismo psicofísico?; ¿Qué papel juegan la inteligencia y la voluntad de cara a la fuerza de los instintos más básicos y primarios?, ¿Somos responsables?; ¿La evasión mediante drogadicción, alcoholismo, prostitución, y otras prácticas es alternativa válida? ;
3. TRAYECTIVIDAD HISTORICA DEL EXISTIR. FOCALIZACION DE LA EXISTENCIA. (Tesis No 6) (LUCHO CONMIGO MISMO- ME DOY IDENTIDAD).
Heidegger planteó que los humanos nos caracterizamos porque frente a la vida, ella nos pertenece, tenemos que enfrentarla, hacerla; por lo tanto nadie puede hacer por nosotros lo que debemos hacer.// Esta es quizá la categoría más importante, gracias a la condición libertaria nos hemos desprendido de los instintos y nuestra vida queda a la deriva, queda a la disposición de lo que definimos en el centro como el punto de gravedad. ¿La vida humana está focalizada o se vive del momento y para el momento?; ¿Cual o cuales son los focos hacia los que la gente orienta su vida?;¿La gente busca ideales nobles como metas de su vida?; ¿La profesionalización creciente de la población igualmente asegura un crecimiento en el hallazgo de la felicidad?; ¿La vida vivida para el bienestar, el placer, la comodidad es auténtica realización?; ¿Los jóvenes tienen la posibilidad de realizarse plenamente?; ¿La sociedad y el estado aseguran las condiciones para que las gentes logren su realización?, ¿El futuro está determinado o es determinable?; ¿El tiempo se distribuye para una realización integral de las personas?; ¿Somos dueños de nuestro tiempo?; ¿Nos identificamos y pertenecemos con nuestro tiempo o evadimos el momento histórico que nos ha correspondido?
II. PARA ABRIRSE A LOS LADOS
4. UNICIDAD, IRRPETIBILIDAD Y RESPONSABILIDAD EXISTENCIAL DE LA PERSONA. AUTONOMIZACION DEL PROYECTO, (Tesis No 1)
INDEPENDENCIA. - AUTARQUIA LIDERAZGO. Aunque somos seres sociales y por eso gran parte de nuestra vida es hecha por los demás, especialmente en los primeros años de nuestra conformación como sujetos, en realidad somos lo que definimos ser y por eso hay necesidad de replantear ciertas de esas ataduras y vivir la autonomía, el ser autor de sí mismo, lo que a su vez implica la autarquía, ser dueño de sí. El peor manejo que se puede hacer de la existencia es dejar que los otros (padres, maestros, amigos, novios, esposos etc...) hagan la vida de cada quien. ¿Dónde está la esencia que nos da unicidad?; ¿Venimos al mundo como posibilidad o como dato?; ¿La unicidad e irrepetibilidad de nuestro ser se pierde?; ¿A quien o a qué debo responder en mi acto de vivir?; ¿Los modelos que se le proponen permiten actualizar (poner en acto) los potenciales más ricos y humanos de la gente?; ¿Por qué se dice que el liderazgo está en crisis?; ¿Por qué no hay liderazgo entre los jóvenes?
5. ACTUAR AXIOLOGIZADO: PRIORIZACION DE LOS VALORES. (Tesis 9)
La vida se hace en las decisiones y se la gana plenamente cuando se hace una adecuada jerarquización de los valores. Jerarquizar es como aguzar, afilar la escala de valores colocando los más absolutos en la punta y los más relativos en la falda. Recuerda que vida solo hay una, vale decir la flecha para dar en el blanco del ideal soñado solo es una. ¿Hay una escala de valores consensuada que deba asumirse, por qué razones?; ¿Los valores que nos propone la cultura moderna son coherentes con la auténtica búsqueda de la felicidad?; ¿Cómo se ha llegado a invertir valores como la vida y que nos espera al admitirlo y seguirlo viviendo?; ¿Qué razones tenemos para aceptar o rechazar una urgente revisión y actualización de la jerarquía de valores?; ¿Qué criterios seguros permiten la elección acertada de unos valores?;
6. INTERSUBJETIVIDAD ARMONICA DESDE LA ALTERIDAD. EQUILIBRIO DE LO SOCIAL CON LO INDIVIDUAL (Tesis No 2)
Nos movemos en dos referentes: lo individual y lo social pero lo que nos da estabilidad en ese “volarse” o “arrojarse” que es la vida, siempre es la horizontalidad de la presencia de los otros. Nada podemos sin los demás. No nos salvamos solos, lo hacemos los unos al lado de los otros y tomados de las manos.¿La relación de lo público y lo privado está asegurando un buen vivir a la gente?; ¿La acusación o señalamiento de la hipertrofia del egoísmo en la cultura occidental es válida?; ¿Es eficaz la solidaridad, la tolerancia para lograr un clima social de paz?; ¿Los modelos que se le proponen permiten actualizar (poner en acto) los potenciales más ricos y humanos de la gente?; ¿Por qué se dice que el liderazgo está en crisis?; ¿Por qué no hay liderazgo entre los jóvenes?; ¿Hay control social sobre los proyectos de las personas?; ¿Las personas son auténticamente libres?; ¿En nuestro medio cultural es posible realizarse según uno lo quiere, lo piensa y lo desea?; ¿Las personas son más dueñas de sí mismas que otras épocas de la historia?; ¿El trabajo y la ocupación son generadoras de esclavitud o de libertad para las personas?; ¿Cuál ha de ser nuestra postura frente a la presión del contexto? ¿Se forma en la disciplina?;
III: PARA ENRAIZARSE EN EL COSMOS
7. CONDICIÓN LIBERTARIA DEL SER. EL DISCERNIMIENTO (Tesis 5)
Cernir es colar, es evitar que lo grueso o lo innecesario pase. El discernimiento hace referencia a una actitud que debemos tener frente a los valores, pues los esquemas que la cultura y la sociedad nos proponen no son siempre formativos, más bien y por lo general son inconvenientes y se deben apartar. No tragar entero, dicen los expertos y eso exige la capacidad de criticar y poner límite a lo que no debe ser ni a lo que me favorezca. //¿La educación y formación que se recibe hoy enseña a discernir plenamente?; ¿Las decisiones como la conducta y el actuar general de la gente y de la sociedad es discernido?; ¿Qué importancia tiene saber discernir?; ¿La crisis de valores de la que se habla hoy está relacionada o ligada con la formación para el discernimiento? ¿Se nos orienta y forma para un permanente aprendizaje?; ¿La pereza por leer existe o solo hay nuevas formas y textos de lectura?; ¿Los programas académicos responden a una actitud de aprendizaje permanente o a una estrategia de mercadeo?
8. CONDICIÓN INSERTA Y ARTICULAR EN EL COSMOS DISCIPLINA Y MANEJO DEL TIEMPO (Tesis 8) CUIDADO Y CONSERVACION
Una de las mayores debilidades de los jóvenes de esta época es precisamente la falta de disciplina, de rigor y de autoexigencia. Las grandes obras, por ejemplo las grandes catedrales, los grandes palacios no se hicieron de un día para otro, requirieron de personas capaces de postergar, de aplazar, de retomar una y otra vez la trayectoria de la vida. //Es tan cierto que el tiempo acaba todo, pero es tan cierto que él madura todo, el tiempo es un referente o variable para nuestro quehacer. Es el referente que junto con el espacio nos aterriza, nos pone en la tierra y hacer de la amenaza del tiempo la oportunidad es propio de artistas y de sabios. Cuando se escucha la famosa frase de que el “tiempo es oro”, realmente deberíamos pensar en que es el más valioso recurso que tenemos. ¿Las cosas que me rodena son recurso nada más?; ¿Mi condición me permite someter lo otro viviente? ;¿Los desarrollos tecnológicos atentan contra la disciplina de las personas?; ¿Es prescindible la tecnología?; ¿Cúal es el mejor modelo de relación con la naturaleza de lo vivido y propuesto por la cultura?;
9. CONDICION RACIONAL Y CENTRO DE DECISIONES. (Tesis 3)
Nunca la vida es un tapete, nunca será un camino de pétalos, por el contrario- nos recuerda Estanislao Zuleta- es un camino lleno de espinas, de dificultades y es así porque solo así se logra la individualidad, la particularidad de cada uno de nosotros, si todos enfrentáramos exactamente los mismos retos con los primeros que pasaran hubiéramos aprendido y la vida sería color de rosa, pero cada uno carga su propia cruz que al enfrentarla y cargarla hace mella en distintas curvas que dan la originalidad de su ser.¿Puedo hacer lo que me dicta mi pensar sin restricción?; ¿Ha de someterse la razón a algún condicionante?; ¿Por qué hemos de responder por lo que realizamos?; ¿Por qué hemos de someternos a lo que decimos?; ¿Por qué nuestro existir se convierte en un relato irreemplazable, incambiable? , ¿La crianza está carente de disciplina?;¿La calidad de vida de las personas está ligada con la disciplina que tenemos?
A modo de síntesis proponemos esta tabla que pueda ser útil para la lectura de la vida y del entorno:
|
PROPOSITO
VITAL |
NOMBRE O
DENOMINACIÓN |
TAREA |
CONDICION |
REFERENCIA
TEORICA |
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TRASCENDER |
1.1 FOCALIZACION DE LA
EXISTENCIA. Y |
(LUCHO CONMIGO MISMO-
ME DOY IDENTIDAD). |
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(Tesis No 6) (Tesis No 4 y 10) |
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1.2 PREVALENCIA Y PREEMINENCIA
DEL ESPIRITU |
RELIGACION TRANSPARENTE CON LO
TRASCENDENTE. |
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1.3 AUTONOMIZACION DEL PROYECTO. |
INDEPEDENCIA.- AUTARQUIA |
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(Tesis No 1 |
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APERTURA (AMAR) |
1.8 INTERSUBJETIVIDAD
O |
EQUILIBRIO DE LO SOCIAL CON LO
INDIVIDUAL |
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(Tesis No 2) |
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1.7DISCERNIMIENTO Y DISPOSICION A APRENDER |
PRIORIZACION DE LOS
VALORES. |
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(Tesis 5) (Tesis 3) (Tesis 9) |
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1.9 LIDERAZGO Y DISCIPULADO. |
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ENCARNARSE |
1.4. ENCARNARSE |
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1.5 AFRONTAMIENTO DE RETOS (Tesis 7) |
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1.6 DISCIPLINA Y MANEJO DEL TIEMPO (tesis
8) |
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3. ¿Cómo se sincroniza todo? ¿Qué leyes rigen nuestro que-hacer?
El autoreconocimiento de lo que somos y lo que tenemos para poder organizarnos O YECTARNOS es la clave del funcionamiento de la maquina autopoietica que somos. Metonímicamente hablando, como sugiere Varela, podríamos partir del proceso natural alopoiético de una planta alimentada por la energía universal, para comprender que nuestro ser se construye de modo similar: desde una semilla una formación codificada en sí mismo crece por efecto de acciones de consumo y asimilación de elementos adecuados de su medio7, en un momento dado se prolonga, mediante de una flor que se abre, para ser polinizada y luego cerrarse para transformarse en fruto que ha de ser útil al entorno y dejar su semilla para prolongarse.
Eso que intuímos es lo que pasa al interior de un se vivo vegetal, se desencaja como explicación teórica pues en el ser humano irrumpe la libertad como determinante de su estructura y de su organización. En el recorrido por el que hemos transitado, igualmente hemos recogido la idea clara de dos dinámicas o procesos a partir de la complejidad de Teilhard y de Morin, recordemos brevemente8:
“…ocurre más o menos lo siguiente; dos grandes procesos: enraizamiento y apertura ramificante. Por enraizamiento entiendo ese centrarse en sí como lo hace un árbol que se para en sus raíces y entre mejor estén plantadas más sólido logra ser en su entorno, y más vital es. Igual pasa con nosotros los humanos cuando echamos raíces en la familia, en la cultura, más poderosos nos volvemos. Pero nos enraizamos no para ser nosotros, solo somos nosotros en tanto nos abrimos en un ramaje frondoso del cual hay frutos de mi ser para ser asumido por otros, nada existe para sí, existe en sí, pero no para sí, solo existimos para otros, he encontrado que otra forma de expresar esto es lo que denominan algunos “capital social”.
Ese doble movimiento de centrarse y abrirse se da en cuatro esferas o ámbitos que agrupan diversos sectores. Las cuatro esferas o ámbitos hacia los que nos abrimos, mejor hacia los que nos deberíamos abrir, son; hacia arriba, en ese movimiento que la filosofía ha llamado la trascendentalización del ser humano, pero que poco a poco se va reconociendo también como el movimiento de la espiritualización del humano; luego hacia los lados, en ese movimiento que la filosofía y en concreto la antropología ha llamado la sociabilidad, la comunitariedad, de los humanos y que poco a poco en la ética se consolida como alteridad, compasión; sin embargo hemos de dar claridad de que incluyendo en este, ese movimiento que es la afectividad, el enamoramiento, el de las relaciones en intimidad, que podría bien referirse como un tercer movimiento, distinto al segundo, al de la sociabilidad, y un último o cuarto movimiento es la apertura hacia abajo, hacia la naturaleza, el movimiento ecológico tan tristemente mal tratado en el pensamiento occidental, pero que se revitaliza fuertemente. Teilhard propuso algo que tiene mucha relación con lo que acabo de expresar: hacia abajo produciendo el fenómeno de la COMPOSICION, o intercambio de composs, de nuestra esencia, de lo que nos hace “mismos” con la naturaleza con el cosmos, pero también la otra axila hacia arriba produciendo el fenómeno del ENGLOBE intercambio y unificación, pertenencia hacia el destino común o hacia la sintonía de corrientes. (TEILHARD, 1982, pág. 58)9 Y por tanto de responsabilidad consigo mismo, con los otros y con el cosmos (SILVA, 2015, pág. 26).
Agreguemos ahora que el fenómeno de la COMPOSICIÓN, es igualmente cierto, pues se obedece exactamente como en todo lo natural a la producción de un ser que sea idéntico a sú propia naturaleza y a pesar de las demandas e intentos de lo “otro” yo termino siendo lo que quiero ser. Mi vida es un drama de ser lo que quiero, en tanto puedo, para no dejar de ser. Veamos un poco más detenidamente esto. Aventuremos a ver ese drama en sus escenas:
SOMOS LO QUE QUEREMOS, en un contexto que podemos transformar, pues SOMOS CAPACIDAD, y siempre corriendo el riesgo de dejar de ser.
a. SER LO QUE QUIERO SER.
El joven ha de reconocerse, ha de descubrir su esencia: de que está hecho, para que constatando sus elementos identitarios (traducidos en valores) y se aventure a engarzarlos uno a uno en una joya inédita que perdurará más allá del tiempo y el espacio, pues ha de abrirse y someterse a la interacción con el entorno no solo material, cultural sino social y espiritual. desde ahí salimos protegidos, armados por unos valores que a modo de cañas permiten la captación de lo que requerimos para constituirnos en tres ámbitos o dimensiones. Ha de abrirse en múltiples senderos la trascendencia, la apertura y el enraizamiento. que debe reconocer para incluir en lo que será su fruto: un sendero o elemento espiritual,
Regidos por un principio:
AUTENTICIDAD En el proceso de conformarnos descubrimos una ley, una condición sine qua non: “Si no he de ser único e irrepetible, con una esencia que no sea copiable, falseable, duplicable no vale la pena ser”, ese propósito es lo que se recoge en la palabra persona, pero también en la palabra individuo, de la cual Frankl nos recuerda en la tesis No 1: “La persona es un individuo: la persona es algo que no admite partición, no se puede subdividir, escindir, porque es una unidad” (Frankl, 1988, pág. 106).
b) EN LA MEDIDA DE LO QUE PUEDO SER.
Desde nuestro centro lanzamos (yectum): (tomemos conciencia de la referencia de esta palabra a una Lanza: algo puntiagudo que marca dirección) a abrirnos espacio hacia una comunión con lo “otro”, lo ex, que -repitamos una vez más son tensores que nos atraen: con un OTRO, a una complementación con esos Otros y con otro(a) y hacia un compromiso con lo otro, cuatro dinámicas que en forma de vértices de la lanza que somos deben articularse, organizarse para asegurar la supervivencia del organismo o unidad del sistema o el elemento, y la de su propio entorno. En intercambios de entrada y salida de nosotros mismos hacia los tres horizontes
Regidos por un principio: y bajo el régimen de una ley: “solo dando lo mejor de nuestra esencia podemos llevar al espacio personeico a lo “yoico” del que habla Frankl, lo “mejor” para ser, adelantándonos un poco diríamos que se establece así un principio ético que es universal: “solo se recibe con amor aquello que se entrega con amor”, que no es más que lo planteado por Kant de no hacer a otro lo que no nos gustaría que nos hicieran.
c. PARA NO DEJAR DE SER. Desde los contextos espiritual, comunitario, natural se devuelven las lanzas en cuatro vectores que han recogido la energía, (los valores) que aquellas realidades de esos contextos: Dios, los otros, la naturaleza nos da para hacernos nosotros mismos, en tanto las asumimos en nuestro centro de formación, pero que han de ser depurados autonomizadas en un ejercicio de autarquía.
Regidos por un principio: “De aquello que das eso recibirás” / Ya Jesús de Nazareth, maestro de humanidad corroboró que no es lo que viene de afuera lo que daña al hombre sino lo que sale de su interior, no es la acción la que mata, lo que mata en la intención de la acción.
Así en un movimiento similar al de las cuchillas de una licuadora traemos al centro de nuestro ser la pulpa espiritual que proviene de Dios, la pulpa afectiva que proviene de los otros, y la pulpa nutricional que proviene de la tierra y la fusionamos en nuestro ser convirtiéndonos en el exquisito jugo que cada quien quiere ser.
ENSAYO No 3. “TRAYECTAR LA VIDA A TRAVÉS DE
PROYECTOS”.
INTRODUCCION.
Quizás sea porque el tema del “proyecto” pasó a ser una moda, tanto que hoy
toda propuesta, toda construcción y contratación exige un proyecto, y algunos
hablan de época de proyectitis. Sin embargo, esta palabra como los pantalones
de moda empieza a desgastarse, a no servir, a no expresar la comprensión de eso
que nos pasa en nuestro tiempo. Una de las aplicaciones que tanto maestros,
consejeros, orientadores y padres hemos hecho de la palabra proyecto, es al
vivir y hemos deducido fácil y ligeramente que la vida es proyecto, y
precisamente allí, en ese ámbito la palabra se ha vaciado, se ha distorsionado.
Se ha desgastado de dos maneras, primero cuando en algunos discursos
enfatizamos con redundancia diciendo que es “proyecto personal”, es decir que
nos pertenece como obra particular, pero miradas las cosas desde la perspectiva
trascendente y de cara a lo efímero de la vida humana la verdad no es tan
cierta. Y lo segundo, y quizá lo más grave, es que esta cultura moderna, tan
consumista y por tanto tan productivista; tan materialista y por tanto muy
festiva y lúdica; tan inmediatista y de ahí que esté metida hasta el fondo en
el relativismo, ha relativizado también el tema, pegándonoslo tan en la nariz
hasta hacerlo definitivo y obligando con sus rutinas a desentendernos de una
verdad que no puede olvidarse jamás: somos mortales; verdad que cumple la
función de anclarnos. Este escrito está dirigido a los jóvenes, especialmente
los que habitan los fríos muros de los claustros universitarios y tienen la
posibilidad de gastarle tiempo a asuntos tan aparentemente inocuos y pasajeros;
se escribe para que en el futuro su desilusión no sea mayor, pues ningún otro
tramo o trayecto de la vida como el de la juventud, el de la UNIVERSIDAD le
exige más esa certeza de que la vida no nos pertenece en totalidad, y que no se
realiza aquí en su plenitud, que hay que lanzarla para que atraviese en
proyecto y se realice.
Dentro del discurso de
la vida como proyecto, la época moderna nos tiene convencidos de que somos los
artífices exclusivos y absolutos de nuestra vida, que ella está totalmente en
nuestras manos, y ésta verdad, presentada como verdad total y absoluta,
especialmente a los adolescentes y jóvenes, nos ha llevado a equívocos y nos ha
hecho estrellar contra la realidad de una existencia demasiado esquiva y
vaporosa, como nos recuerda Leo Buscaglia: “…la vida como un horizonte de
posibilidades, muchas de ellas reales; pero otras fantasiosas, se empieza a
descubrir que muchas de esas posibilidades son engaños y que las otras tienen
un acceso limitado y a veces frustrante y doloroso” (El arte de ser persona).
Igualmente en estos
tiempos, de alta racionalidad, de supremacía de ciencia y tecnología, se nos ha
hecho creer que es posible conducir la vida desde una cabina profesional y que
por tanto resuelto el dilema de ¿qué carrera escojo?, ya está solucionada la
vida toda en sus diversas esferas y en toda su extensión. Nos dicen que basta
ponerse el casco de la virtualidad profesional y la dinámica existencial está
solucionada. Efectivamente, la vida es tal en cuanto “tiene” proyecto, pero de
ahí a que esté en nuestras manos su manejo y control absolutamente; o que es a
la medida de lo que alcanzo a proyectar en mis dimensiones espacio temporales,
hay mucha distancia, y cuestionar esto no significa que lo contrario sea lo
cierto, es decir, que somos una indefensa brizna azotada por caprichosas
voluntades y fuerzas ajenas a la subjetividad, eso tampoco es cierto.
Para muchos proyectar
la vida se ha reducido a definir plan de
tareas, metas cerrar los ojos y ya; como si estuviéramos construyendo una casa,
o proyectando una cosecha. No, vivir es complejo, es un malabar entre la
autodeterminación y la dependencia, entre el añorar y el emprender, entre la
inmanencia y la trascendencia, entre el realizar y el soñar, entre el
intencionar y actuar, en fin, requiere de un arte para el cual a veces no
estamos formados. Esta es la tesis central de este corto escrito: la vida se
debe Trayectar hacia plenitud para lo
cual se debe proyectar, no basta proyectarla hay que “trayectarla”. Que la vida
en cuanto la entendemos como proyecto no es propia ni definitiva. El proyecto
es el medio, el vehículo y el trayecto es el fin.
Quizás sea porque el tema del “proyecto” pasó a ser una moda, tanto que hoy toda propuesta, toda construcción y contratación exige un proyecto, y algunos hablan de época de proyectitis. Sin embargo, esta palabra como los pantalones de moda empieza a desgastarse, a no servir, a no expresar la comprensión de eso que nos pasa en nuestro tiempo. Una de las aplicaciones que tanto maestros, consejeros, orientadores y padres hemos hecho de la palabra proyecto, es al vivir y hemos deducido fácil y ligeramente que la vida es proyecto, y precisamente allí, en ese ámbito la palabra se ha vaciado, se ha distorsionado. Se ha desgastado de dos maneras, primero cuando en algunos discursos enfatizamos con redundancia diciendo que es “proyecto personal”, es decir que nos pertenece como obra particular, pero miradas las cosas desde la perspectiva trascendente y de cara a lo efímero de la vida humana la verdad no es tan cierta. Y lo segundo, y quizá lo más grave, es que esta cultura moderna, tan consumista y por tanto tan productivista; tan materialista y por tanto muy festiva y lúdica; tan inmediatista y de ahí que esté metida hasta el fondo en el relativismo, ha relativizado también el tema, pegándonoslo tan en la nariz hasta hacerlo definitivo y obligando con sus rutinas a desentendernos de una verdad que no puede olvidarse jamás: somos mortales; verdad que cumple la función de anclarnos. Este escrito está dirigido a los jóvenes, especialmente los que habitan los fríos muros de los claustros universitarios y tienen la posibilidad de gastarle tiempo a asuntos tan aparentemente inocuos y pasajeros; se escribe para que en el futuro su desilusión no sea mayor, pues ningún otro tramo o trayecto de la vida como el de la juventud, el de la UNIVERSIDAD le exige más esa certeza de que la vida no nos pertenece en totalidad, y que no se realiza aquí en su plenitud, que hay que lanzarla para que atraviese en proyecto y se realice.
2.1. LA VIDA ES TRAYECTO.
Para resolver un tanto
las preguntas, quiero proponer la comprensión o idea de que la vida es TRAYECTO
y voy a detenerme un tanto en la etimología de la palabra, antes que en la
argumentación pues el significado es clave para la referencia que hacemos. Dice
Agustin Mateos Muñoz que la palabra se descompone así:
TRANS: al otro lado de, a través de, más allá. (En contacto con d y j queda
“tra”)
JECTUS: de jácere, arrojar.
TRAYECTO: Travesía, trayecto
Si estamos atentos y ponemos el oído a esa dinámica que es el vivir
comprenderemos que la expresión que mejor le cuadra al vivir es precisamente
TRAYECTO, un arrojarse intentando ir al otro lado, descubierto, no inventado, a
través de un tiempo y un espacio muchas veces determinado y determinante. Al
otro lado desconocido, incierto pero existente y actuante, que arrastra como un
imán, que muchas veces dibujamos como eternidad, como cielo, como santidad o
simplemente como excelencia, profesionalidad, autenticidad, pero sea lo que
dibujemos está del otro lado, y por tanto hace imprescindible una actitud
trascendente y por tanto trayectante, de arrojo y de valentía. El afirmar o
reconocernos como seres trascendentes de hecho nos exige reconocer la
trayectabilidad de la vida. De aquí al allá, de la inmanencia a la
trascendencia.
Vivir, en los humanos,
es construir el sujeto, mejor, constituirnos como sujetos y esto se hace
trayectando. Morin dice que hacerse sujeto es como “ocupar ese sitio central
del yo que se mantiene permanente a través de todas las modificaciones”,
digamos a nuestro modo que es transitar hacia el centro o núcleo de identidad o
personeidad. Y vamos obedeciendo fuerzas internas que afloran en una conciencia
plena de “mi mismo”, en otras palabras vivir es transitar al encuentro de sí
mismo en su total identidad. Irrespetuosamente metido en la microbiología nos
ofrece la idea clara de la inmunología: “El sistema inmunológico, que nos
protege de las agresiones externas, es un sistema que permite reconocer todo lo
que es un sí mismo…” , mejor ejemplo y analogía no podemos tener: es
reconocerse en contexto y esto solo es posible caminando hacia el centro de mí
mismo. Igualmente nos dice Mélich en su filosofía de la finitud: “Como la mayoría de los animales, poseemos un centro,
pero al mismo tiempo en cada uno de
nosotros existe, además, la periferia. Podemos separarnos de nuestro
propio centro. No coincidimos con nosotros mismos. Por ello si existe alguna
diferencia entre lo humano y lo animal ésta no se encuentra tanto en la naturaleza
como en la condición o, mejor todavía, en la tensión entre la naturaleza (el centro) y la
condición (la periferia), entre lo “que soy” por un lado, y “lo que deseo ser”
o “lo que no quiero ser”, por otro….porque queremos ser de otro modo, porque no
queremos ser lo que somos. Y no queremos serlo porque no nos satisface el mundo
heredado, porque, somos seres finitos con deseos infinitos” (Mélich. J. C. 2010, pag 40).
Concebir la tarea
esencial de la vida como “trayectar” y no solo “proyectar” tiene unas bondades,
lo primero es que articula el momento con el destino, con eso que llamamos
azar. Uno de los asuntos más desentonadores cuando hablamos de proyecto es la
presencia de lo inesperado, de lo no planeado, que se impone cruel y
brutalmente como las olas desbaratando los castillos que hemos sudado en la
arena, eso que llamamos destino nos descorazona, nos arrebata la serenidad
cuando estamos convencidos que somos los autores de la vida, es una frustración
encontrar que las cosas no salen como las “proyecte”; en cambio me gozo el
encuentro del problema y de la dificultad cuando he asumido la actitud
desprevenida. En mi experiencia de maestro he visto como muchos jóvenes
deseosos hasta el sacrificio de sacar adelante estudios, de formarse integralmente;
pero todo les sale al revés, todo se les confabula en su contra, todos los
apoyos se esfuman y van golpeándose una y otra vez, muchos de ellos desisten de
sus luchas y acaban acomodándose a lo que llaman el destino, o yéndose por el
camino torcido. Eso existe, esas trabas, esas limitaciones de la libertad que
no nos explicamos y que abruptamente asaltan nuestra vida transitan por la
vida; esos muchachos afirman que existe la marca o fuerza del destino, y yo les
digo que es cierto, y por eso la vida no es un viaje trasatlántico cómodo sino
un itinerario en el que hay que estar atento para definir la inmediata y
siguiente parada, la vida es estrategia, es táctica con la seguridad o
¿esperanza? de que vamos hacia un futuro.
Se trata de llenar la
vida, pues ella ya tiene su riel, su carretera. Vivir es como acertar a
seguirle su ritmo, ella es un galán que nos invita a danzar diversos bailes, la
danza del placer, la del dinero, de la pasión, del amor y de la muerte, se goza
la danza en la medida en que coincidimos con el sentido que ella lleva,
contradecir la vida es como cuando se pierde el paso en un baile. Es como no
acomodarse en un coche de esos de la montaña rusa oponiendo con fuerza
resistencia a los grandes cambios, lo único que conseguimos es dolor y maltrato.
Entender que la vida es “coincidir” es “sujeción” hace aparecer una habilidad
muy humana, a la que la educación actual escasamente le da importancia: el
discernir.
El trayecto es más
dinámico que proyecto, pues recoge la realidad de una vida que se hace
cotidianamente, paso a paso sin engullírsela de una vez, tenemos la mirada
puesta en el surco y a la tarde levantamos la cara para contemplar el horizonte
de un campo sembrado, pero no nos mantenemos con la mira siempre en el
horizonte. Trayectar se hace en un compromiso de pequeñas cosas, de pequeños
retos que como un gotero van llenando la copa de vino o de veneno, como gota a
gota va taladrando la roca que se ha de convertir en escultura o en muralla.
Trayectar la vida me obliga a estar en vela, a ser centinela de mi más preciado
don: mi mismidad.
Es más
responsabilizante, en cuanto que el proyecto se percibe como un acto racional,
a veces en el contexto de un ejercicio espiritual, de un momento crucial en la
vida, de decisión hacia el futuro con uno que otro condicionamiento del pasado,
generando una sensación de estrechez y de coacción y destrucción de la
libertad, en tanto que trayectar es obligarse a poner metas realizables, estar
pendientes del vivir en el instante, no puede dejar que la dinámica de la
lejanía dé respuesta a las inquietantes calamidades diarias muchas veces
espontáneas, imprevisibles, y fortuitas. Y es responsabilizante en la medida en
que exige coraje para asumir los eventos de la naturaleza, de la sociedad que
matan, que generan soledad, vacío. Por ahí mismo afirmaría que es mejor
concebir la vida como trayecto que como proyecto puesto que trayectar nos exige
disponibilidad, apertura mirada compasiva hacia los otros, el otro que aparece
y me asalta en mi trayecto con sus dolores con sus vacíos y al que debo dar
respuesta, en cambio el proyecto atropella sigue adelante, lo importante es el
fin no importan los medios, lo importante es llegar primero no importa quien
quede atropellado.
La segunda bondad es
que permite mantener la dirección hacia el foco, no perderse. Dicen que tres
hermanos salieron a perseguir fortuna y el primero se fue mirando fijo al suelo
y se perdió, el segundo para no caer en lo de su hermano se fue mirando fijo al
cielo y se estrelló y el tercero aprendió que la fortuna es el producto de una
estrategia de caminar cada paso firmemente pero mirando el horizonte, algo así
no es más que trayectar la vida, de pasito en pasito, sin ninguna seguridad
perenne, pero con un foco que se desplaza hacia el infinito.
Recogiendo semillas de
valores para germinarlos y plantarlos, pues pasado presente y futuro están en
una especial relación, algunos creen que el pasado, pasado está y que el futuro
ya vendrá, “vivir gozar que mañana no se sabe” es el lema de muchos, pero la vida
es como un campo, sobre el que solo se cultiva una vez, la vida es cosecha de
una sola vez y por tanto lo que cuenta es la semilla que hago germinar. Vivir
comprendido así exige esperanza, confianza, ganas de tirar la piedra de la vida
y pretender que rompe el tiempo y el espacio, y es que duele mirar los jóvenes
de hoy incapaces de “aguantarse”, de “privarse” pues están convencidos que todo
ha de ser para ya, rápido y sin costo, eso que se llama inmediatismo.
TRANS: al otro lado de, a través de, más allá. (En contacto con d y j queda “tra”)
Si estamos atentos y ponemos el oído a esa dinámica que es el vivir comprenderemos que la expresión que mejor le cuadra al vivir es precisamente TRAYECTO, un arrojarse intentando ir al otro lado, descubierto, no inventado, a través de un tiempo y un espacio muchas veces determinado y determinante. Al otro lado desconocido, incierto pero existente y actuante, que arrastra como un imán, que muchas veces dibujamos como eternidad, como cielo, como santidad o simplemente como excelencia, profesionalidad, autenticidad, pero sea lo que dibujemos está del otro lado, y por tanto hace imprescindible una actitud trascendente y por tanto trayectante, de arrojo y de valentía. El afirmar o reconocernos como seres trascendentes de hecho nos exige reconocer la trayectabilidad de la vida. De aquí al allá, de la inmanencia a la trascendencia.
2.2. LA VIDA ES ITINERARIO… SE HACE EN PROYECTOS
Desde la misma palabra
originaria pro-iectun, y fijándose más en el sentido que el significado, encontramos que la expresión quiere decir
“lanzado en una dirección”, entonces, caemos en la cuenta que la expresión
PROYECTO hace referencia a tres elementos claves: primero, a un FOCO o punto de
mira o de llegada; segundo a un MOVIMIENTO o lanzamiento; pero también a una
FUERZA a una munición que la activa y la dispara. Ocurre contrariamente que nos
indican y enseñan los maestros, en una perspectiva relativista e inmediatista,
que cada uno de nosotros, en una época de la evolución – la adolescencia y
juventud-, toma uno su vida (hace conciencia de su individualidad) y
aparentemente la enruta hacia un destino o foco libremente escogido racional y
realizable. Pero no es absoluta y totalmente así; la vida en sí misma ya está
dirigida, primera y llanamente va a la muerte: “somos los únicos que sabemos que nos aguarda la muerte, que el tiempo
fluye inapelablemente, que vamos a asistir impotentes a la desaparición de las
personas que amamos. Los humanos somos seres que conocemos nuestro propio fin
pero también que rechazamos la idea de la muerte. Vamos a morir pero no sabemos
cómo ni cuándo moriremos. Vivir consiste en enfrentarnos a lo que no somos
capaces de afrontar”. He aquí el error que hemos asumido al afirmar que la
vida “es” proyecto; no, ella “tiene” un proyecto, pues teniendo definido un
primer foco: la muerte, igualmente la vida tiene definido un movimiento simple:
el existir y tiene una fuerza: el amor, y con esto bastaría para afirmar que
viene, está proyectada. Sin embargo cabe la posibilidad de trascenderla a
libertad de quien la vive o asume, pues
para quienes admitimos la trascendencia y nos abrimos a otra perspectiva
aseguramos que su foco está detrás del cadáver, su movimiento es trascender y
su fuerza, es decir, el amor, no es más que el espíritu, pero esta explicación
vendrá después, por ahora dejemos claro que la cuestión no es tan propia ni
definitiva.
Recibimos la vida como
un don, como producto de una promesa de amor o de pasión de dos seres que se
unieron y la asumimos, en un creciente proceso de conciencia idionica y
koinionica, muchos de muy mala gana y procurando apenas mantener viva esa luz.
Por tanto lo que hallamos es una realidad en tránsito, en la que me subo, pues
ya tiene una dirección, un “iectun”,
trae una fuerza y lo que hago es regularla y apropiármela. Lo que
absolutamente tenemos como cierto en esta vida temporal es la muerte, negarla
es lo más absurdo que podemos hacer, es como no tener ancla en un mar revuelto.
Por tanto el foco, el punto, la meta inmediata de la vida es morir, es lo que
todas las vidas tienen de real, la muerte se me impone y al hacerlo me absuelve
un tanto de la responsabilidad de ella, haga lo que haga he de morir. Entonces,
ese menester de proyectar: coger la vida envolverla en un valor eje y lanzarla
hacia un foco, no es tan urgente, no es tan primero; pues de hecho ella, la
vida, está hecha de muerte, ella de por sí está siendo llevada por el caudal de
la muerte, que llega como dice algún libro sagrado: “como un ladrón, sin avisar
y por donde menos esperamos que llegue”.
Esa es la verdad, la
vida ya tiene marcado su foco y su dirección por tanto no nos compete
definirle, no es algo que se opte sino algo que se asume. Se hace más menester
el discernirla, el encontrarle la ruta, el historizarla el eslabonarla entre el
pasado y lo porvenir. Razón tiene la filosofía existencialista cuando resalta
este dato como esencial en la comprensión del ser del hombre. Aún más, las
religiones, que fueron las fuentes de conocimientos previos a la filosofía,
asumieron esta como la realidad de partida: vamos a morir, no somos infinitos
ni inmortales. Es importante estar conscientes de la condición efímera de la
existencia personal, pues si se nos niega nuestra condición de mortales, surge
del humano un gigante de pies de barro embebido de arrogancia, prepotencia
capaz de Chernóbil, Auswichts y cualquier barbarie.
Pienso que una tarea
educativo-formativo de la sociedad es la de preparar al sujeto para la muerte,
asumirla, y generar el sentimiento o actitud básica de sencillez, de
austeridad, pero contrariamente la cultura le inculca la falsa idea de una
inmortalidad que se asegura con la ciencia y la tecnología, y lo hace porque la
austeridad de vida que nace de esa constatación de relatividad, de ser
efímeros, nos haría más responsables, más libres, menos derrochadores y menos
inmediatistas y hedonistas en nuestra vida, es decir nos haría menos
consumistas, y obviamente este frenaría en seco la dinámica de una sociedad que
está construida en el paradigma de consumir, producir sin límite y ese humano
pondría en jaque el sistema cultural que a su vez tiene sus pies de barro en la
pretendida idea de la inmortalidad alcanzable con el consumo hasta los límites
de lo insospechado, consumimos, comida, medicinas, tratamientos, productos para
que la producción no pare, tal como nos recuerda Hans Kung: “Se es lo que se consume. Se es más cuando
se consigue un nivel de vida más elevado. Y no se es nadie cuando no se llega a
lo establecido como nivel medio de la masa. En resumen: si queremos conseguir
un futuro mejor, deben crecer continuamente la producción y el consumo, todo
debe ser más grande, más rápido, más abundante. Tal es la férrea ley del
desarrollo económico. … por otra parte, algunos grupos de nuestra sociedad
declaran cada vez con mayor franqueza que, además de las necesidades económicas
primarias, hay deseos secundarios y terciarios que los bienes de la economía de
masas no con capaces de satisfacer. Los que han alcanzado un alto bienestar
material no son por eso más felices. Y precisamente entre la juventud habituada
al consumo se va extendiendo un creciente sentimiento de hastío, desorientación
y malestar frente a ese enfoque unilateral hacia un consumo sin límites.
Además, la ley del desarrollo económico incontrolado abre un abismo cada vez
más profundo, entre los países ricos y los países pobres, fomentando en los
sectores menos favorecidos de la humanidad sentimientos de envidia, rencor, y
odio mortal, pero también de absoluta desesperación y desamparo. Y esa ley
termina por volverse contra los mismos beneficiarios del bienestar: padecemos
con el crecimiento ilimitado de ciudades, por el exceso de tráfico, por la
intensificación de los ruidos, por la contaminación de ríos y mares, por el
deterioro de la atmósfera. Nos preocupa cómo eliminar montañas de mantequilla y
carne, cómo librarnos de los residuos y basuras de nuestro propio bienestar.
Las materias primas, debido a una explotación desconsiderada y creciente,
comienzan a escasear”.
Producto de esta
absurda y equivocada manera es como los jóvenes resuelven el asunto:
pretendiendo que el foco está en lo espacio temporal de la existencia, a veces
tan miope que se la ven en una simple realización profesional, creen alcanzar
el cielo con un adulterado cartón profesional y de ahí que uno los vea con esa
actitud de sobradez e irrespeto hacia lo viejo, hacia lo espiritual, hacia los
otros, una actitud de “me basto solito”, “solo tengo este tiempo y me lo voy a
gozar”, “después…, no hay”. Esa desviación óptica los lleva a distorsionar la
fuerza, creen que el dinero, la fama y el poder lo logran todo y dedican gran
parte de su tiempo a la acumulación de un bien que poco hace contra la
imperiosidad de la muerte. Y por último distorsionan de tal manera el asunto
que el amor lo convierte en menos que pasión, incapaces de donarse, de darse se
autosatisfacen en una vida que salta de cuerpo en cuerpo como si fuera
mariposas hambrientas de néctar. Y así lo único que logran es llenar las arcas
de los avivatos que manejan la sociedad consumista y productivista.
Quitar esa convicción
y actitud prepotente y arrogante producto del pensar que hacemos de nuestra
vida lo que nos viene en gana, es asunto clave en nuestro tiempo, aunque ello
nos abre, nos arroja a una serie de cuestionamientos necesarios de responder en
el proceso de construirnos como sujetos: ¿si no poseo mi vida, si no soy el
autor de mis días, entonces que papel juego frente a ella?, ¿si no soy yo el
dueño, entonces de quien depende?, ¿si no la poseemos, qué sentido tiene
cargarla, llevarla y mucho más cuando para muchos, especialmente para los
jóvenes, es una carga insoportable?, ¿y …entonces es válido el suicidio, pues
en él hacemos ejercicio de autonomía y posesión de nuestra vida, como plantea
Albert Camus?
2.3. DE PROYECTO EN PROYECTO LA VIDA CUMPLE SU
IMPLACABLE TRAYECTO.
La psicología
evolutiva nos presenta el desarrollo de la vida como la secuencia de una serie
de fases o etapas de desarrollo: la niñez, la infancia, la adolescencia, la
juventud, la madurez y la senectud, y de hecho es así, precisamente porque la
vida es trayecto, que todos los humanos previsiblemente recorremos con sus
agotamientos y declinaciones, ella también nos ha enseñado que en cada etapa el
proceso de individuación se da de manera particular y propia. El niño se hace
sujeto a su medida y su modo igual que el hombre maduro lo hace y en
consecuencia deberíamos educarnos y formarnos en todas las etapas pues hemos
cometido el error de quitar el interés de vivir las etapas de la vida por el
supuesto de que cuando grandes alcanzaremos a ser alguien en la vida, que
omisión tan grande desde el que percibimos nuestra vida.
La educación se ha
convertido en el ejercicio de aplazar la integración, de aplazar la vivencia de
la vida para gozarla cuando se tengan medios, cuando se haya ahorrado lo
suficiente y nuestro compromiso y responsabilidad con la vida se va esfumando.
Los padres somos más sobreprotectores de nuestros hijos que antes, la formación
escolar es más larga y aburrida que antes, y el formateo al que la sociedad
somete a los individuos los deja al final de sus días como frutos secos útiles
solo para postres. Esto está impidiendo que tengamos líderes, gente que sea
atrevida, la mayoría de nuestros jóvenes están esperando en la fila para que
les dejemos el puesto o el escritorio que nos dejó nuestro padre y que recibió
del abuelo, nos falta creatividad y es precisamente por esa concepción de que
la vida es proyecto.
ENSAYO No 4. LA DINAMICA AUTOPOIETICA.
La falta o el despertar de conciencia por
parte de los noveles universitarios acerca de la realidad coexistencial y
autopoietica de la vida, y por tanto como algo fundamentalmente direccionable
nos lleva a proponerles desde una figura de un eneaedro (figura de nueve lados)
para facilitar la comprensión de esos factores o categorías y el proceso que
debemos tener en cuenta en la tarea de buscadores de sentido o construirnos
como personas . He aquí las nueve claves propuestas como movimientos o
dinámicas existenciales:
En términos generales tenemos una estructura
básica producido por la decantación de la reflexión antropológica del profesor
Meza (Meza J, 2006, pág. 51) quien ha propuesto y de alguna manera recepciona
la idea de seres cosmoteándricos. A partir de unas modificaciones de la
propuesta que reafirmó posteriormente en su artículo “avizorar el futuro…”
(MEZA, 2014, pág. 156), de la que nos serviremos parcialmente en una especie de
manual grafico de instrucciones, podemos afirmar que:
a) En el centro, representado por un
exaedro dentro de un primer círculo, ubicamos eso que la psicología ha llamado
el Yo, la filosofía latinoamericana la personeidad, o incluso lo que algunos
indican como personalidad que es una especie de caja negra, o caja fuerte el
cual se va tejiendo en nuestro ex istir: en intercambios de entrada y salida de
nosotros mismos hacia los tres horizontes y bajo el régimen de una ley: “solo dando lo mejor de nuestra esencia
podemos llevar al espacio personeico a lo “yoico” del que habla Frankl, lo
“mejor” para ser, adelantándonos un poco diríamos que se establece así un
principio ético que es universal: “solo se recibe con amor aquello que se
entrega con amor”
b) Ese “yo” está hecho de un contenido
que la ciencia humana ha descrito como notas antropológicas , pero que un
hombre que vivió la peor experiencia de exterminio de lo humano (Frankl V. ,
1993) nos ayuda a dar respuesta al interrogante: ¿DE QUE ESTAMOS HECHOS?, él
nos orienta para ver que estamos hechos de:
noos (espiritualidad), irrepetibilidad, totalidad, temporalidad,
valores, alteridad, libertad, racionalidad (discernimiento) y compasión y
misericordia, hasta aquí la estructura, las propiedades del viviente humano,
pero como dijimos atrás esto no es lo fundamental sino la “organización” que
cada quien da, y entonces:
c) nos conformamos en un plano abierto
en tres direcciones, que respectivamente nos abren a tres horizontes: hacia
arriba, el superior que nos abre hacia LO OTRO, hacia los lados en el plano
medio, que nos abre, hacia los Otros a derecha a muchos y a izquierda a los
especiales, y hacia el piso en el plano inferior, que nos abre hacia lo otro la
naturaleza, las cosas. Esos tres horizontes determinan la dinámica o dirección
de nuestro ex istir (estar hacia afuera), que para entendernos podemos señalar
como movimiento trascendente, movimiento de alteridad y movimiento de
inserción.
d) Desde nuestro centro lanzamos
(yectum): (tomemos conciencia de la referencia de esta palabra a una Lanza:
algo puntiagudo que marca dirección) y abrirnos espacio hacia una comunión con
un OTRO, a una complementación con esos Otros y con otro(a) y hacia un
compromiso con lo otro, cuatro dinámicas que en forma de lanzas deben
articularse, organizarse para asegurar la supervivencia del organismo o unidad
del sistema o el elemento, y la de su propio entorno.
e) Desde los contextos espiritual,
comunitario, natural se devuelven las lanzas en cuatro vectores que han
recogido la energía, (los valores) que aquellas realidades de esos contextos:
Dios, los otros, la naturaleza nos da para hacernos nosotros mismos, en tanto
las asumimos en nuestro centro de formación, pero que han de ser depurados
autonomizadas en un ejercicio de autarquía.
f) Así en un movimiento similar al de
las cuchillas de una licuadora traemos al centro de nuestro ser la pulpa
espiritual que proviene de Dios, la pulpa afectiva que proviene de los otros, y
la pulpa nutricional que proviene de la tierra y la fusionamos en nuestro ser
convirtiéndonos en el exquisito jugo que cada quien quiere ser.
4.1. CALEIDOSCOPIO DE CONDICIONES Y POSIBILIDADES
El autoreconocimiento de lo que somos y lo
que tenemos para poder organizarnos O YECTARNOS . Por ello en esta parte
mencionamos la condición y la posibilidad que nos genera y que puede ser
asumido o negada y creada y exaltada o simplemente reconocida y aceptada
4.1.1. PARA LIGARSE POR ARRIBA:
1. CONDICION
DE ORGANISMO VIVIENTE HUMANO COMO ORGANISMO NOO-PSIQUICO.
PREEMINENCIA DEL
ESPIRITU Y RELIGACION TRANSPARENTE CON LO TRASCENDENTE. (Tesis No 4 y 10)
Son muchos los autores y demasiados los datos que nos
permiten afirmar que antes que carne los humanos somos espíritu, que por debajo
de la psiquis hay ese algo que denominados espíritu y por eso la vida es en
dirección a lo espiritual. Nos reconocernos hechos de espíritu, con presencia
de divinidad, ya no es como se creía tontamente hace poco, que ello fuese una
bobería, una estupidez. //Al reconocer que nuestra vida no se da sino en
relación con un ser superior o del allá, surge la necesidad de atarme, de
ligarme y no de cualquier manera, no como un esclavo; sino como hijo de…. La
vida es un acto de filiación. ¿Nuestro actuar está presidido por motivos
espirituales?; ¿Por qué lo espiritual ha perdido presencia en la vida personal
y social?: ¿La vida puede ser llevada sin un elemento o esencia espiritual?;
¿Las religiones son auténticos movimientos espirituales para los humanos?
¿Nuestra religiosidad
ha sido motivo de preocupación y de desarrollo?; ¿A qué obedecen los elementos
o manifestaciones religiosas que hay en la cultura de la gente?: ¿Qué respuesta
ha sustituido a la tradicional, referida a la existencia de un más allá, de la
pregunta: ¿y después de la muerte qué?, ¿Es posible fundamentar la dignidad y
el respeto a la persona desde otro aspecto que no sea la condición espiritual?
2. TOTALIDAD ONTICA LA VIDA ES UNA Y
SOLO HAY UNA OPORTUNIDAD. DISPOSICION A APRENDER (Tesis 7)
El sabio se distingue
del necio porque sabiendo lo que sabe reconoce que no sabe todo, en cambio el
necio lo poco que sabe pretende que es el todo de lo que debe conocer y
aprender, solo en la medida en que estamos abiertos a aprender, abiertos al
mundo podemos integrar nuestro ser. Nada está escrito, una libreta en blanco es
nuestra vida.¿Hasta donde llega el impacto de mi condición de organismo
psicofísico?; ¿Qué papel juegan la inteligencia y la voluntad de cara a la
fuerza de los instintos más básicos y primarios?, ¿Somos responsables?; ¿La
evasión mediante drogadicción, alcoholismo, prostitución, y otras prácticas es
alternativa válida? ;
3. TRAYECTIVIDAD HISTORICA DEL
EXISTIR. FOCALIZACION DE LA EXISTENCIA.
(Tesis No 6) (LUCHO CONMIGO MISMO- ME DOY IDENTIDAD).
Heidegger planteó que
los humanos nos caracterizamos porque frente a la vida, ella nos pertenece,
tenemos que enfrentarla, hacerla; por lo tanto nadie puede hacer por nosotros
lo que debemos hacer.// Esta es quizá la categoría más importante, gracias a la
condición libertaria nos hemos desprendido de los instintos y nuestra vida
queda a la deriva, queda a la
disposición de lo que definimos en el centro como el punto de gravedad. ¿La
vida humana está focalizada o se vive del momento y para el momento?; ¿Cual o
cuales son los focos hacia los que la gente orienta su vida?;¿La gente busca
ideales nobles como metas de su vida?; ¿La profesionalización creciente de la
población igualmente asegura un crecimiento en el hallazgo de la felicidad?;
¿La vida vivida para el bienestar, el placer, la comodidad es auténtica
realización?; ¿Los jóvenes tienen la posibilidad de realizarse plenamente?; ¿La
sociedad y el estado aseguran las condiciones para que las gentes logren su
realización?, ¿El futuro está determinado o es determinable?; ¿El tiempo se
distribuye para una realización integral de las personas?; ¿Somos dueños de
nuestro tiempo?; ¿Nos identificamos y pertenecemos con nuestro tiempo o
evadimos el momento histórico que nos ha correspondido?
4.1.2. PARA ABRIRSE A LOS LADOS
4. UNICIDAD,
IRRPETIBILIDAD Y RESPONSABILIDAD EXISTENCIAL DE LA PERSONA. AUTONOMIZACION DEL
PROYECTO, (Tesis No 1)
INDEPENDENCIA. -
AUTARQUIA LIDERAZGO. Aunque somos seres
sociales y por eso gran parte de nuestra vida es hecha por los demás,
especialmente en los primeros años de nuestra conformación como sujetos, en
realidad somos lo que definimos ser y por eso
hay necesidad de replantear ciertas de esas ataduras y vivir la
autonomía, el ser autor de sí mismo, lo que a su vez implica la autarquía,
ser dueño de sí. El peor manejo que se
puede hacer de la existencia es dejar que los otros (padres, maestros, amigos,
novios, esposos etc...) hagan la vida de cada quien. ¿Dónde está la esencia que
nos da unicidad?; ¿Venimos al mundo como posibilidad o como dato?; ¿La unicidad
e irrepetibilidad de nuestro ser se pierde?; ¿A quien o a qué debo responder en
mi acto de vivir?; ¿Los modelos que se le proponen permiten actualizar (poner
en acto) los potenciales más ricos y humanos de la gente?; ¿Por qué se dice que
el liderazgo está en crisis?; ¿Por qué no hay liderazgo entre los jóvenes?
5. ACTUAR AXIOLOGIZADO: PRIORIZACION DE
LOS VALORES. (Tesis 9)
La vida se hace en las
decisiones y se la gana plenamente cuando se hace una adecuada jerarquización
de los valores. Jerarquizar es como aguzar, afilar la escala de valores
colocando los más absolutos en la punta y los más relativos en la falda.
Recuerda que vida solo hay una, vale decir la flecha para dar en el blanco del
ideal soñado solo es una. ¿Hay una escala de valores consensuada que deba
asumirse, por qué razones?; ¿Los valores que nos propone la cultura moderna son
coherentes con la auténtica búsqueda de la felicidad?; ¿Cómo se ha llegado a invertir valores como
la vida y que nos espera al admitirlo y seguirlo viviendo?; ¿Qué razones
tenemos para aceptar o rechazar una urgente revisión y actualización de la
jerarquía de valores?; ¿Qué criterios seguros permiten la elección acertada de
unos valores?;
6. INTERSUBJETIVIDAD ARMONICA DESDE LA
ALTERIDAD. EQUILIBRIO DE LO SOCIAL CON LO INDIVIDUAL (Tesis No 2)
Nos movemos en dos
referentes: lo individual y lo social pero lo que nos da estabilidad en ese
“volarse” o “arrojarse” que es la vida, siempre es la horizontalidad de la
presencia de los otros. Nada podemos sin los demás. No nos salvamos solos, lo
hacemos los unos al lado de los otros y tomados de las manos.¿La relación de lo
público y lo privado está asegurando un buen vivir a la gente?; ¿La acusación o
señalamiento de la hipertrofia del egoísmo en la cultura occidental es válida?;
¿Es eficaz la solidaridad, la tolerancia para lograr un clima social de paz?;
¿Los modelos que se le proponen permiten actualizar (poner en acto) los
potenciales más ricos y humanos de la gente?; ¿Por qué se dice que el liderazgo
está en crisis?; ¿Por qué no hay liderazgo entre los jóvenes?; ¿Hay control
social sobre los proyectos de las personas?; ¿Las personas son auténticamente
libres?; ¿En nuestro medio cultural es posible realizarse según uno lo quiere,
lo piensa y lo desea?; ¿Las personas son más dueñas de sí mismas que otras
épocas de la historia?; ¿El trabajo y la ocupación son generadoras de
esclavitud o de libertad para las personas?; ¿Cuál ha de ser nuestra postura
frente a la presión del contexto? ¿Se forma en la disciplina?;
4.1.3. PARA ENRAIZARSE EN EL COSMOS
7. CONDICIÓN
LIBERTARIA DEL SER. EL DISCERNIMIENTO (Tesis 5)
Cernir es colar, es
evitar que lo grueso o lo innecesario pase. El discernimiento hace referencia a
una actitud que debemos tener frente a los valores, pues los esquemas que la
cultura y la sociedad nos proponen no son siempre formativos, más bien y por lo
general son inconvenientes y se deben apartar. No tragar entero, dicen los
expertos y eso exige la capacidad de criticar y poner límite a lo que no debe
ser ni a lo que me favorezca. //¿La educación y formación que se recibe hoy
enseña a discernir plenamente?; ¿Las decisiones como la conducta y el actuar
general de la gente y de la sociedad es discernido?; ¿Qué importancia tiene saber
discernir?; ¿La crisis de valores de la que se habla hoy está relacionada o
ligada con la formación para el discernimiento? ¿Se nos orienta y forma para un
permanente aprendizaje?; ¿La pereza por leer existe o solo hay nuevas formas y
textos de lectura?; ¿Los programas académicos responden a una actitud de
aprendizaje permanente o a una estrategia de mercadeo?
8. CONDICIÓN INSERTA Y ARTICULAR EN EL
COSMOS DISCIPLINA Y MANEJO DEL TIEMPO (Tesis 8) CUIDADO Y CONSERVACION
Una de las mayores
debilidades de los jóvenes de esta época es precisamente la falta de
disciplina, de rigor y de autoexigencia.
Las grandes obras, por ejemplo las grandes catedrales, los grandes
palacios no se hicieron de un día para otro, requirieron de personas capaces de
postergar, de aplazar, de retomar una y otra vez la trayectoria de la vida.
//Es tan cierto que el tiempo acaba todo, pero es tan cierto que él madura
todo, el tiempo es un referente o variable para nuestro quehacer. Es el
referente que junto con el espacio nos aterriza, nos pone en la tierra y hacer
de la amenaza del tiempo la oportunidad es propio de artistas y de sabios.
Cuando se escucha la famosa frase de que el “tiempo es oro”, realmente
deberíamos pensar en que es el más valioso recurso que tenemos. ¿Las cosas que
me rodena son recurso nada más?; ¿Mi condición me permite someter lo otro
viviente? ;¿Los desarrollos tecnológicos atentan contra la disciplina de las
personas?; ¿Es prescindible la tecnología?; ¿Cúal es el mejor modelo de
relación con la naturaleza de lo vivido y propuesto por la cultura?;
9. CONDICION RACIONAL Y CENTRO DE
DECISIONES. (Tesis 3)
Nunca la vida es un
tapete, nunca será un camino de pétalos, por el contrario- nos recuerda
Estanislao Zuleta- es un camino lleno de espinas, de dificultades y es así
porque solo así se logra la individualidad, la particularidad de cada uno de
nosotros, si todos enfrentáramos exactamente los mismos retos con los primeros
que pasaran hubiéramos aprendido y la vida sería color de rosa, pero cada uno
carga su propia cruz que al enfrentarla y cargarla hace mella en distintas
curvas que dan la originalidad de su ser.¿Puedo hacer lo que me dicta mi pensar
sin restricción?; ¿Ha de someterse la razón a algún condicionante?; ¿Por qué
hemos de responder por lo que realizamos?; ¿Por qué hemos de someternos a lo
que decimos?; ¿Por qué nuestro existir se convierte en un relato
irreemplazable, incambiable? , ¿La crianza está carente de disciplina?;¿La
calidad de vida de las personas está ligada con la disciplina que tenemos?
1.1
FOCALIZACION DE LA EXISTENCIA. (Tesis No 6) (LUCHO CONMIGO MISMO- ME DOY IDENTIDAD).
1.2 DISCERNIMIENTO (Tesis 5) Y DISPOSICION A APRENDER
(Tesis 3)
1.3
AUTONOMIZACION DEL PROYECTO. (Tesis No 1)
INDEPEDENCIA.- AUTARQUIA
1.4
PREEMINENCIA DEL ESPIRITU Y RELIGACION TRANSPARENTE CON LO TRASCENDENTE. (Tesis
No 4 y 10)
1.5
AFRONTAMIENTO DE RETOS (Tesis 7)
1.6
DISCIPLINA Y MANEJO DEL TIEMPO (tesis 8)
1.7
PRIORIZACION DE LOS VALORES. (Tesis 9)
1.8 INTERSUBJETIVIDAD O
EQUILIBRIO DE LO SOCIAL CON LO
INDIVIDUAL (Tesis No 2)
1.9
LIDERAZGO Y DISCIPULADO.
[1] Con este título el profesor Sebastian Bara
denuncia la perdida de vocacionalidad de la institución de educación superior.
[2] Poema escrito en 1972 y que aparece
completo en la pagina 99-101 del libro “El sentido de lo humano”
[3]
Este capítulo, de algún modo reconstrucción de la tercera parte de la obra
“Universidad, Lasallismo y proyecto de vida” me he parado sobre los hombros de
un gigante lasallista: José Luis Meza, y por eso su capítulo “Vivir el
presente…” Son la huella desde la que he trabajado, pero además aquí retome un
escrito de 2009, cuando se empezó a consolidar el tema en la Universidad de La
Salle por su reestructuración curricular y que circulo con el nombre de
“trayectar la vida”
[4] En el escrito “Emergencia del espíritu
ampliamos está idea con la concepción de 4 territorios: el íntimo, el privado,
el comunitario, y el cósmico. Al usar la denotación geográfica permite
comprender dos dinámicas: la de cartografía y la de colonización del terreno,
[5]
Hay un autor Viktor Frankl, que con múltiples escritos, todos ligados por la
logoterapia que solo hasta ahora está tomando fuerza con una idea altamente
prometedora que es la de “sentido vital”, en obras como “el hombre en busca de
sentido”, “La voluntad de sentido”, “La presencia ignorada de Dios”, tres obras
de lectura casi obligada para quienes tenemos la tarea de ayudar a autopoietar
a otros.
[6]
Cfr DE CHARDIN Teilhard , “El fenómeno
humano”, Ed Taurus, 1982, pag 58
[1] Con este título el profesor Sebastian Bara
denuncia la perdida de vocacionalidad de la institución de educación superior.
[2] Poema escrito en 1972 y que aparece
completo en la pagina 99-101 del libro “El sentido de lo humano”
[3]
Este capítulo, de algún modo reconstrucción de la tercera parte de la obra
“Universidad, Lasallismo y proyecto de vida” me he parado sobre los hombros de
un gigante lasallista: José Luis Meza, y por eso su capítulo “Vivir el
presente…” Son la huella desde la que he trabajado, pero además aquí retome un
escrito de 2009, cuando se empezó a consolidar el tema en la Universidad de La
Salle por su reestructuración curricular y que circulo con el nombre de
“trayectar la vida”
[4] En el escrito “Emergencia del espíritu
ampliamos está idea con la concepción de 4 territorios: el íntimo, el privado,
el comunitario, y el cósmico. Al usar la denotación geográfica permite
comprender dos dinámicas: la de cartografía y la de colonización del terreno,
[5]
Hay un autor Viktor Frankl, que con múltiples escritos, todos ligados por la
logoterapia que solo hasta ahora está tomando fuerza con una idea altamente
prometedora que es la de “sentido vital”, en obras como “el hombre en busca de
sentido”, “La voluntad de sentido”, “La presencia ignorada de Dios”, tres obras
de lectura casi obligada para quienes tenemos la tarea de ayudar a autopoietar
a otros.

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